La ciencia no cree en atajos... ni en milagros
Tienen la formación y la experiencia de años de trabajo con los pacientes y todos coinciden en que el enfermo nunca debe abandonar el tratamiento prescrito por el especialista para ponerse en manos de quienes ofrecen milagros o la curación sencilla de una enfermedad complicada. .
cristina fanjul | león
La eclosión de internet y las redes sociales han provocado el desarrollo de terapias pseudocientíficas que prometen el bienestar y la curación a través de técnicas y productos que no han sido testados de manera científica. Una pseudociencia es una disciplina que trata de asimilarse a la ciencia y así se presenta ante la opinión pública, pero que no reúne los principios o requisitos para que se le pueda considerar como tal. Es decir, estas nuevas alternativas no se basan en conocimientos objetivos y verificables obtenidos mediante la observación, la experimentación, y la formulación y verificación de hipótesis.
«La medicina no ofrece milagros», destacan todos los facultativos consultados. Asimismo, subrayan que en ciertos casos puede socavar la confianza en las técnicas contrastadas por la ciencia. Los médicos muestran su cautela ante la posibilidad de que los pacientes sustituyan dichos métodos por los tratamientos científicos y advierten de la necesidad de informar al especialista siempre que se decida combinar la prescripción médica con otro tipo de terapias. Algunos de estos métodos resultan inocuos, pero en ciertas ocasiones pueden reaccionar con los tratamientos médicos. Al tiempo que en España se han ido implantando este tipo de terapias, han surgido asociaciones que muestran su desacuerdo con ellas. Éstas alertan de que en muchos casos las pseudoterapias, conocidas también como ‘terapias alternativas‘, ‘complementarias‘ o ‘integrativas‘, son aquellas prácticas que se ofrecen como actos médicos sin haber demostrado científicamente su efectividad.
En la red circulan todo tipo de informaciones acerca de curaciones milagrosas, sobre todo en lo referente al cáncer. Sin embargo, los médicos se muestran tajantes. «Si ni siquiera las hierbas que venden para adelgazar consiguen su objetivo, ¿cómo va a ser posible que un simple alimento sea la cura para el cáncer?», se preguntan. No obstante, todos los consultados coinciden en asegurar que en la mayoría de los casos en los que un paciente abandona el tratamiento, la enfermedad suele encontrarse en fases de desarrollo terminal, por lo que el enfermo deciden aferrarse a la idea más fácil.