Tantas garrapatas como en el calor del verano
Los especialistas alertan de que las altas temperaturas desarrollan este parásito. Hasta el momento, no se ha producido ningún problema de infección .
a. valencia/ c. fanjul | león
No son aislados. Los tres casos de picadura de garrapata que fueron tratados en el centro de salud de Astorga esta Semana Santa se suman a otros dos que tuvieron lugar en la capital maragata en días anteriores. Los médicos lo achacan a una primavera marcada por las altas temperaturas, que ha hecho que este parásito prolifere. De hecho, en lo que va de año ya se han producido 29 casos en la provincia, y eso a pesar de que la mayoría de las picaduras se produce al comenzar el verano. El año pasado, 111 personas acudieron a Urgencias por este motivo. Sin embargo, y según aseguran desde el Hospital, no se produjo ningún caso de infección.
Ya en el mes de noviembre, los veterinarios alertaban de que el cambio climático podría provocar el aumento de este parásito que hasta ahora no ocasionaba riesgos más allá del verano. Es el caso de las garrapatas, que ya sobreviven durante todo el año. «Estamos empezando a ver en nuestras clínicas perros llenos de pulgas y garrapatas en pleno invierno. Tras este cambio en el clima nos vemos en la obligación de recomendar que se mantenga durante todo el año la desparasitación externa, en forma de pipetas, collares o pastillas».
Por su parte, el especialista en medicina interna Luis Marcos destaca la importancia de acudir al médico con el fin de recibir una dosis de tetraciclina, un antibiótico que puede prevenir el desarrollo de varias enfermedades, como la de Lyme. «Ésta puede incriminar a distintos órganos y sistemas, como articulaciones, corazón y sistema nervioso. En ocasiones, las manifestaciones pueden ser tardías apareciendo incluso años después de haberse adquirido la bacteria», manifiesta. Y es que las garrapatas pueden originar enfermedades por diferentes mecanismos, como reacciones cutáneas locales (dermatosis, heridas…) e infecciones locales en la zona donde pican. «No suele causar mayor problema y lo habitual es que se resuelva con tratamientos locales», destaca el doctor. Sin embargo, recuerda que estos ácaros pueden producir parálisis tóxicas a causa de la inoculación de una toxina contenida en su saliva, si bien añade que normalmente se resuelven al extraer al parásito. Asimismo, pueden ocasionar reacciones de tipo alérgico originadas por una hipersensibilidad a alguna proteína de la saliva del parásito que actúa como alergeno.
Actuando como vectores, trasmiten una enfermedad originada por algún germen que han adquirido al extraer la sangre de un animal parasitado previamente. Este último mecanismo es el que puede originar problemas de salud más serios, ya que alguna de las enfermedades puede ser grave e incluso mortal. Entre los gérmenes más significativos que podrían transmitirse por una picadura de garrapata destacan enfermedades bacterianas, fundamentalmente las originadas por bacterias del géneros Borrelia y Rickettsia. Entre las primeras destaca la fiebre recurrente originada por garrapatas y la temida enfermedad de Lyme. «Esta última puede incriminar a distintos órganos y sistemas, como articulaciones, corazón y sistema nervioso. En ocasiones las manifestaciones pueden ser tardías apareciendo incluso años después de haberse adquirido la bacteria», manifiesta. Asimismo, destaca la fiebre botonosa mediterránea y la tularemia.