Labor social con maltratadas
El Kundalini Yoga incluye todas las ocho ramas de Patanjali. «Por eso es tan poderoso», asegura Nam Hari Lucía Trapiello González, quien hace diez años comenzó a dar clases de esta disciplina en León. Se cumplen siete desde que fundó la asociación Nam Anand, situada actualmente en La Palomera, 10.
Una de sus finalidades es ofrecer esta tecnología a personas en especial situación de vulnerabilidad, como las mujeres víctimas de violencia de género o los niños y niñas que viven en casas de acogida, como medio de sanación.
En colaboración con Adavas, una treintena de mujeres que fueron víctimas de violencia género han recibido clases de forma gratuita a lo largo de este tiempo. Uno de los logros que ya son dos las que se han formado y se han convertido en profesoras de yoga.
El yoga para embarazadas es otra de las facetas en la que está involucrada esta leonesa que se ha dedicado durante más de 30 años a la enseñanza reglada como profesora en el ámbito sanitario. Cambiar el concepto de maternidad para acercarlo al parto natural y ampliar el apoyo posnatal al cuidado de bebés y madres es parte de su filosofía. Además, recuerda, el embarazo como etapa de más vulnerabilidad «registra un índice muy alto de maltrato», razón por lo que su interés en dar herramientas a las mujeres es más grande.