Plan para ver el cáncer de piel diez años antes

Nueva estrategia en los ambulatorios. para que los médicos de Atención Primaria extremen la vigilancia y deriven preferente al Hospital las lesiones sospechosas..

La dermatóloga Elia Samaniego, en uno de los cursos con médicos de Atención Primaria. F. OTERO PERANDONES

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León

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carmen Tapia | león

Cada año se diagnostican en León sesenta cánceres de piel y la media de edad está en los 67 años, diez años después que en el resto del país. El servicio de Dermatología del Hospital de León se ha propuesto detectar el cáncer de piel en fases más precoces y para conseguirlo refuerza las campañas de formación e información a los médicos de los ambulatorios. Las enfermedades de la piel están entre las primeras causas de consulta a los médicos de cabecera. Más de 20.000 personas acuden a las consultas de Dermatología de los hospitales de León y Bierzo. La piel mide 2 m2 y pesa aproximadamente 5 kilogramos. La exposición excesiva al sol en los meses de verano es su enemigo mortal, sobre todo si se producen quemaduras en la infancia. «Hemos programado cursos para que los médicos de Atención Primaria puedan hacer un cribado precoz y nos envíen al Hospital de forma preferente las sospechas de lesiones tumorales malignas para que no se demore el diagnóstico ni el pronóstico».

Entre las recomendaciones que reciben los médicos está la de explorar toda la piel del paciente que consulta. «No sólo hay que mirar la posible lesión por la que va al médico. A veces lo que motiva la consulta es un lunar benigno pero si nos fijamos bien en toda la piel podemos encontrar otro tipo de lesiones». ¿Qué lesiones son sospechosas?. Las asimétricas, irregulares, con varios colores, que cambian de tamaño, forma o relieve, que pican o duelen. «La mayoría de los lunares que una persona tiene en la piel se parecen, por eso indicamos a los médicos que tienen que buscar lo que nosotros conocemos como ‘el patito feo’, la diferente, e interesarse por los antecedentes personales y familiares».

El melanoma más frecuente en León —el 33 % de los diagnosticados —es el lentigo maligno, un cáncer que suele aparecer en personas de edad avanzada que han trabajado durante años expuestos al sol. El lentigo afecta a la cara y es el de más incidencia en la provincia porque las personas que lo padecen han trabajado durante años en el campo o en la agricultura expuestos al sol.

El siguiente en frecuencia es el melanoma nodular, de pigmentación rápida, o el melanoma lentiginoso acral es tipo de melanoma que surge en las palmas de las manos, en las plantas de los pies o alrededor de la uña del dedo gordo. Este tipo de melanoma es raro, y también puede crecer bajo las uña.

«El 80% de los melanomas se diagnostican en personas mayores de 50 años, pero hemos visto también cinco melanomas en menores de 25 años», explica la dermatóloga responsable de la Unidad de Lesiones Pigmentadas del servicio de Dermatología del Hospital de León, Elia Samaniego. «Necesitamos que los médicos de Atención Primaria nos ayuden a hacer prevención y nos envíen a los pacientes que presenten mayor predisposición a padecer este tipo de tumores», asegura.

El diagnóstico precoz salva vidas y ahorra costes sanitarios. «En los últimos años se han producido avances muy importantes para el tratamiento cuando ya hay metástasis, que han aumentado la supervivencia. La curación sólo es posible si se extirpa el tumor en fase precoces. Si un paciente detecta una lesión y el médico de Atención Primaria sospecha que puede ser cancerígena cuanto antes la tratemos muchos mejor».

Pese a la importancia de la prevención y el diagnóstico precoz, la dermatóloga Elia Samaniego asegura que la mayoría de la ciudadanía minimiza los riesgo de la exposición al sol. «Lo mejor es no tomar el sol en las horas centrales del día, y protegerse con cremas de factor entre 30 y 50, según los grados de claridad y sensibilidad de la piel».

Precaución al volante

Los conductores y acompañantes, además de a las señales de tráfico tienen que prestar atención a las ventanillas más expuestas al sol durante el viaje. Los dermatólogos piden no bajar la guardia y proteger la piel incluso cuando se va dentro de un coche. Las partes del conductor y pasajero más cercanas a la ventana reciben la mayor exposición ultravioleta. «Dentro del coche también hay que usar protección solar», asegura Elia Samaniego.

Las quemadura solares en la infancia son el principal factor de riesgo evitable. «Los niños de ahora son el futuro y hay que protegerlos del sol y crear hábitos», explica Samaniego. Y precisamente el hábito es el otro reto que tienen los médicos de Atención Primaria, que son los responsables de inculcar a la población la necesidad de no exponerse al sol y las recomendaciones de uso de la crema protectora. Cuando la exposición al sol sea prolongada debe repetirse la aplicación de la crema protectora cada dos horas, igual que si se suda mucho.

Las recomendaciones para la población general se triplican en el caso de las personas de piel, ojos y pelo claros. «Es lo que se conoce como factores no evitables. En estas personas hay que hacer mucho más hincapié en la fotoprotección y autoexploración».

Además del melanoma, los cursos inciden también en la divulgación de información para detectar el carcinoma basocelular, la neoplasia más frecuente en el ser humano. «Se presenta con un crecimiento lento y es raro que tenga metástasis», explica el dermatólogo Eduardo Varas, que imparte parte de los cursos en Atención Primaria. Se presenta en la población blanca, genéticamente predispuesta, que ha recibido una exposición a la radiación ultravioleta en los primeros años de vida con un patrón intermitente. «Es decir, han abusado del sol en su infancia y juventud».

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En todos los casos la fotoprotección es indispensable. Y huir del sol en verano entre las 12.00 y las 16.00 horas.