Los pobres que oyeron hablar de la gran crisis
No toda la pobreza de León lleva la firma de la crisis. económica. El 20% de los usuarios del comedor de la Asociación Leonesa de la Caridad son asiduos desde hace más de diez años. La sociedad no ha logrado darles una salida..
Las personas usuarias tienen garantizadas las principales comidas por 0,60 euros al día, un precio simbólico de compromiso. JESÚS F. SALVADORES
carmen Tapia | león
No toda la pobreza lleva la firma de la crisis económica, que ha visibilizado la crudeza y la desesperación de las familias expulsadas del mercado laboral. El 20% de las personas que se sientan en las mesas del comedor de la Asociación Leonesa de Caridad (Asleca), con 111 años de existencia en León, son fieles usuarios forzosos desde hace más de diez años. Son pobres al margen de la crisis. Dos centenares de personas que viven por debajo (muy por debajo) del umbral de la pobreza. «Son usuarios indefinidos», asegura el presidente de la asociación Félix Llorente Arranz. La sociedad «no ha sabido o no ha podido dar una solución a esa problemática desde hace años y ahora es mucho más complicado», asegura. «Con 377 euros de pensión no contributiva no les da para mucho», explica la trabajadora social del centro, Ana Belén Ferrero. Por 0,60 euros diarios tienen aseguradas las tres comidas principales del día (desayuno, merienda, comida y cena) y la mayoría viven en una habitación del alquiler. «Es difícil salir de la pobreza y el problema de muchos de los usuarios no es sólo la falta de trabajo, como con la crisis, tienen muchos más problemas añadidos», explica Llorente. En el acto de fundación de la sociedad está el «mejorar las condiciones en que vive la clase pobre de León».
Los comedores sociales de León se llenan de personas en paro. No se ajustan al perfil que exige el mercado laboral. Más del 90% son hombres. «Con la crisis aumentó el número de usuarias mujeres, pero ahora ha vuelto a estabilizarse»— asegura Llorente— «antes llamaban a la puerta personas con problemas de drogas pero ahora la mayoría de los usuarios son parados». El menú preparado ayer por las monjas y voluntarias del centro sirvió para dar de comer a 80 personas. «Con el verano el número de usuarios baja porque hay transeúntes que no viajan a otros lugares». Para los que se quedan y no quieren dormir o no encuentran plaza en los centros nocturnos, la Asleca reparte mantas entre los usuarios.
La Asociación Leonesa de la Caridad cumple 111 años con un fuete músculo asistencial. En el último año ha atendido a 842 usuarios con edades comprendidas entre los 39 y los 58 años. Además, sirve comidas a domicilio a otras nueve familias (ancianos o discapacitados sin recursos económicos ni personales). Otras 27 personas pudieron comer gracias al reparto de comida a siete familias por emergencia social. En total, se dispensaron 105.006 servicios. 695 personas que recurren al comedor social no cobran ningún tipo de prestación y 95 duermen en la calle.
Muchas necesidades con recursos que escasean. «Las cuotas de los socios y donantes nos da la vida», explica Llorente. Ingresan 368.156 euros (subvenciones oficiales —82.228 euros—, donativos en especie —81.143 euros —, cuota de afiliados —44.274— y donativos de patrocinadores—128.173—). Los gastos suman 362.412 euros (suministros—31.340—, gastos de personal —140.264—, servicios exteriores—20.944—, amortización inmovilizado —16.070—, y compra de alimentos y aprovisionamiento— 138.608 euros).
«Nuestra preocupación es mantener este servicio centenario de León. Cuando entré como presidente hace cuatro años pensé que las arcas cubrirían las necesidades sin problema, pero la verdad es que vivimos al día», afirma Llorente.
Los usuarios pueden ducharse y lavarse la ropa. En el último año se utilizaron 1.003 duchas y se lavaron 10.079 piezas de ropa lavadas.