El lugar que fabrica tus ideas

Es un espacio al que acudir para hacer realidad proyectos. El fablab de León, el segundo que se creó en España, ha materializado ya numerosos prototipos que antes sólo existían en la imaginación..

Pablo Núñez, emprendedor que utiliza el espacio y la tecnología del fablab, que está en San Andrés del Rabanedo. SECUNDINO PÉREZ

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cristina fanjul | león

En uno de los espacios del fablab de León se resguarda un huésped poco habitual. Es una bacteria que vive en las hojas del té. Se llama kombucha, un término japonés que significa precisamente eso: bacteria del té. El caso es que el equipo de Nuria Robles, directora del laboratorio, lleva ‘alimentándolo’ varias semanas para crear tejido, un tejido orgánico, una especie de celulosa con el que ya se han elaborado diseños de ropa y cuyo futuro está aún por escribir. Y es que la posibilidad, la incertidumbre de abrirse a nuevos caminos de creación y emprendimiento, es el espíritu con el que hace seis años nació el fablab de León, un lugar que no puede ser definido como una empresa sino como un rincón para el desarrollo de proyectos y de inteligencia. Si lo puedes imaginar, lo puedes crear. Y así se han creado no sólo prototipos, sino empresas, empresas que utilizan el espacio y la tecnología que ofrece este ‘laboratorio de fabricación’ para convertir en reales sus propias ideas y las de los demás. Es el caso de la startup de Pablo Núñez ‘Fabrico tus ideas’. «Yo facilito que la gente haga realidad sus ideas», asegura, si bien precisa que en ocasiones le piden tareas imposibles de realizar. «Siempre que pasa algo así les propongo alternativas porque de si algo estoy seguro es de que es más fácil adaptar una idea aquí que en cualquier otro lugar», dice con convencimiento. Hay ejemplos de que lo que dice es cierto. Hace un tiempo, un hombre con un problema de movilidad en la mano le pidió que le ideara una estructura que le permitiera seguir trabajando con el ordenador. En otra ocasión, escaneó el muñón de alguien que necesitaba una prótesis para completar su brazo mutilado. Por eso, a los fablab también se les llama laboratorio fabulosos, porque atraen e integran en su estructura el talento y lo dotan de los recursos necesarios para materializar ideas. «El problema que tenemos, que también es nuestra fortaleza, es que no actuamos con ánimo de lucro. Si tuviéramos beneficios, que no los tenemos, tendríamos que reinvertirlos en el propio laboratorio», manifiesta Nuria, que precisa que el de León fue el segundo Fablab que se creó en España. Creado por la empresa Telice como parte de su política de responsabilidad social corporativa, este espacio es una oportunidad para el resto de empresas leonesas, con las que podrían abrirse convenios de colaboración de las que ambos puedan beneficiarse. La directora, Nuria Robles, ingeniera mecánica de formación, trabajó de hecho durante quince años en esta empresa, dedicada al diseño, instalación, pruebas y mantenimiento de diferentes sistemas en proyectos tecnológicos.

ayuda a empresas

Y es que el fablab de León cuenta con varias fresadoras CNC, una cortadora láser, un ploter de corte y cinco impresoras 3D. Empresas tecnológicas, farmacéuticas, médicas, de ingeniería, creación artística... Las actividades que pueden aprovecharse de estos sistemas son numerosas. «Esta misma semana, un cirujano maxilofacial me ha pedido un proyecto para una operación de mandíbula», recalca, y añade que un traumatólogo oncólogo acudió a un laboratorio de fabricación como el de León con el fin de que le imprimieran en 3D una cadera con el tumor a tamaño real. La directora del espacio leonés asegura que cada máquina tiene un experto detrás, por lo que anima a las empresas a que acudan con sus ideas.

Una de las finalidades de este lugar es la formación. En este sentido, acaba de poner en marcha la primera Edición de Fabricademy, un programa de formación sobre la evolución y aplicación de la Fabricación Digital a los textiles (que abrirá a los alumnos los caminos que la ciencia vislumbra para generar textiles inteligentes, capaces de prever, por ejemplo, las reacciones de nuestro organismo o generar celulosa a partir de bacterias. Además, en enero comenzará la quinta edición del programa FabAcademy, impartido por profesores del MIT, programa en el que se desarrollan todos los procesos de Fabricación y Programación que se pueden realizar en este tipo de laboratorios. «Uno de nuestros alumnos acaba de hacer unas gafas capaces de representar los estímulos no voluntarios de las personas», subraya Nuria Robles, que manifiesta que entre las tareas del laboratorio está la de convencer de que cualquiera es capaz de desarrollar el prototipo de una idea. «Somos apóstoles de la tecnología».

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Todos los fablabs, además de contar con los mismos sistemas de trabajo, se pueden replicar en todo el planeta. Una de sus obligaciones prioritarias es documentar el trabajo que se realiza con el fin de que pueda ser utilizado por otros. «Compartir, proteger y documentar son las tres líneas generales de la declaración de principios de los fablabs», el fablab Charter, explica Nuria Robles, que precisa que esto no entra nunca en conflicto con la realización y protección de las patentes. «Se trata de que otros puedan aprender de lo que tú has hecho, no de lucrarte del trabajo de otro». El fablab también cuenta con cursos y talleres para niños, como Poderosas, orientado para niñas a partir de seis años o cursos para escolares entre doce y 18 años, jornadas de actividades lúdicas con las que los niños aprenden a través del juego.