León

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Cuando aceptas las condiciones de una red social eres consciente de que alguien, en algún lugar del mundo, está mirándote. Los datos somos nosotros. No lo olviden. Es nuestro ADN civil. Lo que somos está en toda esa información a la que no damos demasiada importancia. Una foto, por ejemplo, está llena de metadatos, contenidos aparentemente invisibles pero que las grandes corporaciones son capaces de filtrar para hacer una radiografía de nuestro verdadero yo. Cada comentario, cada me gusta, cualquier retuit que se nos antoja inofensivo y banal es en realidad una fuente de riqueza, una manera de radiografiar lo que queremos, cómo votamos, dónde deseamos vivir y qué es lo que jamás estaríamos dispuestos a aceptar. La smart data (información inteligente) no es más que el cruce de likes, dislikes, localizaciones gps, ocupación profesional, compras, vacaciones y un largo etcétera con el que empresas y gobiernos son capaces de prever qué haremos en determinadas circunstancias. Es el Cassandra de la tecnología, la inteligencia que predice cómo meternos un caballo de Troya que nunca habrá estado allí. Pero, al menos, no pagamos por ello. Al menos, a cambio de toda nuestra vida privada, nos ofrecen sistemas de comunicación instantánea y gratuita. Los hay que, encima, nos hacen pagar por ello, y con la ayuda de quien debería velar por nuestros derechos. No quiero calificar el comportamiento de Eulsa, que tampoco me importa demasiado. La que me provoca indignación es la decisión del ayuntamiento de permitírselo. Porque cada vez que aparcamos en la calle, en nuestra vía pública, esa por la que nos roban con tasas e impuestos, nos obligan a pagar dos veces: la primera con nuestro dinero; la segunda, con nuestra intimidad (matrícula de nuestro coche, calles en las que aparcamos, tiempo que pasamos en determinadas zonas…) Creía que las instituciones públicas tenían que respetar la ley de protección de datos, sin embargo, una adjudicataria municipal tiene los nuestros. Lo que no sabemos es como los utilizan y quién más tiene acceso a ellos.

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