CORNADA DE LOBO
De lo que comiste
Tim Spector, profesor en Londres de Epidemiología Genética, se pasó unos cuantos días viviendo con una de las últimas tribus africanas de cazadores-recolectores que comen y viven como hizo su gente desde hace un millón de años: tubérculos de entrada, fauna salvaje a la estaca, bayas o frutos al postre... y de lo que come el grillo, poquillo.
Eso mismo hizo Spector, además de no ducharse y vivir tal cual esa tribu hazda; comió puercoespín, bayas de baobab, raíces, bichos a la brasa... y tan sólo cuatro días después se le había duplicado su flora bacteriana buena, esa de la que dependen tantísimas cosas en nuestro orden orgánico y hasta el propio carácter (a la gente apretada de tripas o que caga mal se lo dibuja su cara). Y le ocurrió, dice en su artículo, justo lo contrario que a ese otro investigador que pasó unas semanas comiendo sólo en un mc’donald con resultado incontestable: la mitad de su microbioma intestinal desapareció dando espacio y vez a las bacterias que esferulan el tracto o hacen esas averías de rilarte patas abajo creyéndote morir hasta que al fin llegas al wáter sabiendo que por ahí se irá tu alma al tirar de la cadena.
Los epidemiólogos dicen que, cuanto más nos lavamos, peor olemos tras eliminar la necesaria fauna microscópica que alojamos en el pellejo y la pelambre, incluídas algunas necesarias infecciones que entrenan a nuestro sistema inmunológico.
Así que, Mariví, corazón, ¿te sorprende que haya tanta alergia y dolencia rara hoy?... ¿que tal si dejas de cambiar a cada poco de comidas o tirarte a toda novedad exótica sólo porque te lo dicta tu revista?... comprobarías cuánta intuición científica tenía tu abuela repitiendo aquello tan obvio: «de lo que comiste, come», porque eres hija de muchas generaciones cuyos códigos y defensas se modelaron a base de pote, legumbre, gallina, grano, grasa, hortaliza... y nabo... eres hija de la berza, de la hogaza y del tocino, querida... niégalo, engáñate, y sólo te harás daño a ti misma y a tu cartera, que es donde más te duele al fin... y en fin, aquí no conseguirás puercoespín, pero...