LEON ■ INNOVADORES
El leonés que se adelantó a EE UU y no logró apoyos
Quince años después de su idea, el Hospital de León prueba una máquina similar de ingeniería americana
Miguel Angel de Mena creó un prototipo de una máquina que el Hospital ha comprado ahora a EEUU.
c. tapia | león
El enfermero del Hospital de León, Miguel Ángel de Mena, desarrolló en el año 2001 la primera máquina de recogida, transporte, vaciado y eliminación de fluidos orgánicos en el ámbito hospitalario, pero no encontró una empresa que la comercializara. Ahora, quince años después, el Hospital de León prueba una tecnología similar procedente de Estados Unidos.
El prototipo de De Mena se mostró en la feria tecnológica de Düsseldorf del año 2005, cuando la máquina tenía ya tres posibles prototipos. De Mena y su socio invirtieron 30.000 euros en un proyecto pensado para almacenar, limpiar y trasladar sin esfuerzo bolsas de fluidos orgánicos «lo que ofrecía una mayor seguridad para los trabajadores sanitarios». No encontraron fabricante. Sacyl Innova gestiona ahora el proyecto para sacarlo adelante.
«Hace veinte años empecé a pensar cómo se podía solucionar un problema que teníamos y seguimos teniendo en las direcciones de Enfermería y Gestión, en el servicio de Salud Laboral y Preventiva y a la empresa de gestión de residuos, pero no fue hasta el año 2001 cuando desarrollé un sistema para poder solucionarlo». La manipulación de fluidos orgánicos como vómitos, orina y lavados vesicales «conllevaba posibles cortes, salpicaduras tanto en el personal como en el baño y malos olores». El manejo de estos residuos provoca multitud de consultas por accidentes. «Las bolsas se desechan ahora sin romper ni vaciar en unos contenedores que no están destinados a recoger este tipo de material y por los que se paga un precio muy alto, tanto económico como ambiental, para su tratamiento y eliminación».
Después de patentar su idea y desarrollar varios prototipos, ninguna empresa de León, Asturias, Madrid o Extremadura, provincias en las que más se promocionó, quiso fabricarlo en serie «y eso que existía demanda. Los hospitales que la probaron la querían y en el estudio de mercado que se realizó salieron unos resultados económicos muy interesantes para su venta. Las empresas estaban más interesadas en hacer lo de siempre en lugar de innovar», asegura De Mena.
Pero no sólo la empresa privada se mostró indiferente, tampoco la pública apostó por la tecnología. «La empresa pública puede ahorrar mucho dinero que puede revertir en salud. Conociéndolo alguno de los servicios de ingeniería y mantenimiento de hospitales, nadie quiso implicarse en el desarrollo de esta idea».
Pruebas en el Hospital
Ahora, el Hospital de León, prueba una máquina parecida quince años después de que De Mena viera fracasar su idea. «Qué casualidad que es yanqui, y que solo vale para una parte de lo que esta pensada la nuestra, posiblemente más cara y con un manejo que, como bien advierten, puede resultar peligroso para el paciente».
La máquina que llega de Estados Unidos se presentó en la feria de Düsseldorf un año después de la leonesa, «y que solo hace una parte de la nuestra».
El enfermero leonés se queja de la poca mentalidad innovadora no sólo en León sino en el resto del país. «Nos gusta comprar las cosas ya hechas, con el coste que esto supone», asegura.
La aparición de la Unidad de Apoyo a la Innovación de Sacyl «hace que esta y otras ideas puedan convertirse en comercializables». El enfermero se reunió hace unos días con los responsables de la unidad «para volver a presentar personalmente la idea a la Consejería de Sanidad. Como a todo el mundo, les pareció buena idea y ofreció su estudio y valoración para poder llevarla a cabo. Espero que después de tantos años pueda salir adelante».