Voluntarios al rescate en las tripas de la montaña

Un grupo de veinte voluntarios especialistas en espeleosocorro entrena en las tripas de la montaña de León con simulacros de salvamento de gran relevancia nacional. La cueva del Fondillo en Valdejeta cierra la segunda fase formativa de un equipo que resurge tras 16 años de su desaparición. Están preparados para volver a dar apoyo al Greim y al 112..

El Grupo Leonés de Espeleosocorro realiza el último entrenamiento de la temporada en la cueva del Fondillo en Valdeteja. MARCIANO

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

carmen Tapia | león

El Grupo Leonés de Espeleosocorro (Gesle) retoma sus actividades de formación para convertirse en personal de apoyo en los operativos de rescate. Formado por veinte voluntarios se preparan para rescatar a personas atrapadas en las tripas de la montaña, prácticas dirigidas por técnicos especialistas. Entran en simas y cavidades para perfeccionar los entrenamientos y la formación que les acredita como personal de apoyo para integrarse en los operativos donde sean requeridos. Ya han colaborado en operaciones de rescate del 112 y del Greim (Grupos de Rescate e Intervención en Montaña de la Guardia Civil).

El Gesle es una sección técnica que depende de la Delegación Leonesa de Espeleología (Dele), que está formada por grupos científico-deportivos de espeleología federados en la provincia de León. Nació de los grupos leoneses en los años 80 con vocación de trabajo independiente «pero vinculados a la delegación leonesa, a protección civil, con los que participamos en varios rescates en cavidades en León», asegura el presidente Michel Mendoza. «Organizamos grandes eventos de relevancia nacional como el que se celebró en la Cueva de Valporquero en el año 1984, que reunió a grupos de rescate de toda España. En aquellos años, las técnicas más rudimentarias que las actuales requerían mayores equipos humanos que en la actualidad, que se emplean técnicas más avanzadas y con menos recursos tanto materiales como humanos. Ese primer grupo de espeleólogos terminó sus actividades por diversas causas a principios del año 2000». Pero algunos de sus integrantes siguieron formándose en técnicas avanzadas y participando en grupos de rescate en otras comunidades autónomas.

Dispositivo para el traslado del herido tras ser rescatado de la cueva. MARCIANO.

Los espeleólogos se introducen en la cavidad para buscar heridos. MARCIANO.

En pleno simulacro de rescate. MARCIANO.

El nuevo Gesle retomó la formación y los entrenamientos en el segundo semestre de 2016, tras un periodo de adaptación a las nuevas normativas y adquiriendo entidad jurídica propia junto con la Delegación de Espeleología.

La organización

El grupo tiene un organigrama que depende del presidente delegación leonesa, Michel Mendoza, pero el coordinador es el que se encarga de las gestiones organizativas del trabajo, un director del comité técnico que se encarga de la formación y que está apoyado por los profesionales titulados de la Escuela Leonesa de Espeleología, Espeleorescatadores o Espeleosocorristas, que forman pequeños equipos para solventar las dificultades que se puedan encontrar en el interior de las cuevas. El equipo está encabezado por un jefe de equipo y, por último, personal sanitario titulado, especializado en acompañar al herido desde la profundidad de la cavidad y que se encarga de atender al herido y dar las pautas principales a los socorristas. «Todo este personal es voluntario formado por un equipo de veinte personas, aunque puede aumentar con colaboradores directos de otras provincias próximas», explica Michel Mendoza.

La formación básica comenzó en el año 2016 y acaba de finalizar. El último entrenamiento se hizo el jueves en la cueva del Fondillo en Valdeteja. «El entrenamiento en este tiempo ha consistido en la preparación de los voluntarios en las técnicas fundamentales de rescate en simas y cavidades. También se han realizado prácticas en las instalaciones municipales de León, con autorización del Ayuntamiento», asegura Mendoza. «El grupo realiza entrenamientos semanales en zona cubierta y prácticas en cavidades naturales. La segunda fase formativa culminó el jueves en la cueva de Valdeteja».

La necesidad del grupo

El numeroso número de simas y cuevas en Picos de Europa convierte a León en un destino mundial de espeleólogos que acuden a la provincia en búsqueda de nuevas cavidades. «Es por eso que es necesario que León tenga un grupo de rescate que en caso de accidente en una sima de más de mil metros de profundidad, supone un contingente humano y material enorme y necesitamos estar formados y entrenados para una intervención que esperemos que nunca se produzca». El Gesle quiere no sólo aportar equipo humano al contingente «perfectamente sincronizado, engrasado y con la mejor formación y entrenamiento» a este equipo de rescate, «también aportamos personal que conoce mejor que nadie los Picos de Europa y sus cavidades».

Toda la formación de las personas voluntarias del grupo está supervisada por personal titulado en la materia y profesionales del rescate en cavidades «especializados en las últimas técnicas formativas especializadas y respetando todas las normas vinculantes al respecto».

El equipo participa en diferentes actividades formativas y simulacros organizados por las comunidades autónoma limítrofes «enriqueciéndonos y ampliando los conocimientos al compartir esta actividad con otros grupos. Sirviendo además para estar organizados con otros grupos en caso de necesidad e intercambio recíproco».

Cargando contenidos...

El grupo se financia con donativos «a los que estamos abiertos», alguna subvención federativa y cuotas de los propios participantes. «Esperamos realizar gestiones para volver a incorporarnos en Protección Civil, regularizar el modo de intervención y buscar financiación gubernamental, esos son nuestros objetivos para el año 2018».