CORNADA DE LOBO
Microfeminismos
Micromachismo fue la palabra reina de 2017. La Fundeu ha elegido «aparofobia», odio al pobre, porque 2017 redobló su vigor social y crueldad planetaria... repugna el refugiado, el inmigrante y la gente tirada que llamamos vagos o maleantes por tranquilizarnos... pero «micromachismo» circuló infinitamente más... y lo que te rondaré, morena.
La palabra se ha puesto muy de moda en bocas y prensas, pero ¿por qué se han empeñado ellas en llamarlo micromachismo?, ¿no venializan así al machismo poniéndole tamaños aunque todo él sea un mismo delito?... Peláez sospecha que acuñando este nuevo microdelito podrá permitirse ahora que quien no pueda ser acusado de machista siempre podrá serlo de micromachista... ¿quién podría librarse?... y dice que espera impaciente que alguien le diga ¡¡micromachista, que eres un micromachista!! para poder reírse un poco, que le hace mucha falta en este tiempo tan triste... y grisote.
En cualquier caso, con el micromachismo se refieren a esa diaria determinación masculina de actitudes que señorean a la mujer con viejos tics (las señoras, primero), privilegios, bromas o, sin más, cachetito de dueño o menosprecio de jefe: ¡nena, mueve el culito y pon esas copas de una vez!...
Más que legítima, la batalla de corregir y erradicar ese machismo de, llamémosle, «baja intensidad» es necesaria e inaplazable, pero se intuye larga, exasperantemente larga, pues las costumbres también son leyes, las peores, las que más duran, precisamente por no estar escritas en papel de barba, sino tatuadas en el alma pequeñina.
Sócrates cree que, por lo mismo, habrá también microfeminismo, término que valdría a las mujeres políticas o famosas que se obligan a decir «yo no soy feminista» y que ahora podrían perfumarse llamándose al menos microfeministas para salir del abucheo de género oliendo a maja o solidaria... incluso el hombre, a quien se niega posibilidad técnica de ser feminista, podría ser microfeminista (Octavito se apunta), del mismo modo que muchas mujeres son micromachistas o, rotundamente, machistas o machas.