Las chicas de La Robla son guerreras

Adiós a Miss y Míster Culo. El alumnado de 2º de Bachillerato del IES Ramiro II de La Robla, principalmente las chicas, han puesto fin este curso al acto de la imposición de bandas que enfatizaban los atributos físicos de las personas nominadas con nombres como Miss y Míster Culo, Miss Cuerpo o Míster Promesa o incluso algunos sexistas como Miss Amiga de los Hombres

Actividad de sensibilización y artística en el Día Internacional contra la Violencia de Género. RAMIRO

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ANA GAITERO | LEÓN
León

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«¡Os cargáis el festival!», «¡Estáis rabiosas porque nunca habéis salido con un banda!». Las reacciones cayeron sobre las promotoras de retirar la entrega de bandas en el festival de 2º de Bachillerato del IES Ramiro II como un chaparrón inesperado.

Romper con una ‘tradición’ a la que ellas pusieron el nombre de machista, aunque englobara a chicos y a chicos, pues su único fin era señalar a ciertas alumnas y alumnos por sus cualidades físicas. «Nos sorprendió que la gente más pequeña del instituto fuera la que se posicionara más en contra de retirar las bandas», comenta una de las alumnas que lideró la batalla por acabar que considera cuando menos chocante con el compromiso del centro con la erradicación de la violencia de género.

El cambio ha salido de dentro y de abajo, pero ha costado sus disgustos. Lo que para una parte del centro, e incluso del pueblo, era una ‘tradición’ para el alumnado de 2º de Bachillerato del IES Ramiro II de La Robla ya no se ajustaba a los tiempos que corren y «menos aún a la convivencia en un centro que figura entre los más activos en la lucha contra la violencia de género», apostillan.

La propuesta de retirar las bandas del festival que organiza anualmente el alumnado del último curso del instituto no fue fácil de digerir. «Primero se propuso quitar las que nos parecían ofensivas, pero en el debate nos dimos cuenta de que lo que era ofensivo para algunos, para otros no y al final se decidió proponer retirar esta actividad del festival», explica una de las alumnas promotoras.

En concreto, que a alguien le impusieran una banda con el título de Miss Culo o Míster Culo «a unos les parecía divertido y a otros no», añade. A las personas que lideraron la propuesta, principalmente un grupo de chicas, les llovieron las críticas desde dentro.

Los argumentos de quienes defendieron poner fin a las bandas fueron contundentes: «Yo no quiero ser responsable de etiquetar a un niño o a una niña con una banda», señala otra de las impulsoras, tras explicar que las bandas inicialmente se ponían al alumnado de 2º de Bachillerato en plan de broma, pero que con el tiempo se trasladó a los cursos inferiores.

«Que te nombren como Miss Promesa cuando estás en segundo de la ESO porque alguien ha decidido que tu cuerpo promete, no nos parecía lo más adecuado para un centro educativo», añaden. Y es que los títulos estaban destinados a chicos y chicas, pero al final se caía en los estereotipos de género.

El tema se debatió en recreos y finalmente se votó en las dos aulas de 2º de Bachillerato. Salió «por mayoría» retirar las bandas. El descontento generado en el patio hizo temer que el festival no funcionara, pero finalmente «salió muy bien» con actuaciones musicales y parodias en las que no faltaron gags con el profesorado. «Fue igualmente divertido, pero hubo gente que no asistió porque quitamos las bandas», lamentan las chicas.

Las jóvenes que más se involucraron en esta ruptura contaron con el apoyo de una parte del profesorado. Desde la dirección, en el momento más tenso del debate, se les aconsejó que «apartaran el tema a un lado para poder organizar el festival y tomaran la decisión al final, porque se habían quedado un poco bloqueados», comenta Jorge de Prada. La idea funcionó y, finalmente, las bandas fueron desechadas de la actividad.

«Ellos también pueden cambiar las cosas», concede el director. Que «lo gracioso no tiene que ser ofensivo» es el principal aprendizaje de la pequeña gran revolución que se montó en el instituto a cuenta de unas bandas que «ya no se consideran lo normal» en estos tiempos.

El director del centro valoró el éxito de la iniciativa porque fue adoptada por los propios alumnos y alumnas. «Si hubiera partido del centro quizá hubiéramos tenido más dificultades», añadió. La experiencia que el alumnado del IES Ramiro II tiene en la mediación de conflictos y su participación en actividades comprometidas con la violencia de género también «ha podido influir».

Según el responsable del instituto, todas las personas que lideraron la retirada de las bandas son o han sido miembros del equipo de mediación.

Para el centro, el acto de las bandas «ha terminado, no se volverá a hacer», aseguró Prada frente al temor de las alumnas de que la actividad se recuperara en próximas ediciones y su esfuerzo «no hubiera servido para nada».

Pese a las críticas recibidas, las alumnas admiten que contaron con el apoyo de sus familias. «Me apoyaron y me dijeron que era importante que defendiera mis ideas, aunque seamos una minoría», comenta una de ellas.

La actividad no había sido cuestionada por ninguno de los organismos de dirección y participación del instituto, pese a que en el Consejo Escolar es preceptivo que haya una persona designada para promover la igualdad de oportunidades en el centro.

«Las medidas se priorizan según la circunstancia contextual de cada centro, explicitándose las mismas, como se ha referido anteriormente, en el proyecto educativo de centro y de manera anual en su programación general anual», señala la Consejeria de Educación. De esta manera, hay cerca de 200 personas en la provincia, entre centros de primaria y secundaria, que tienen como misión ocuparse de que la igualdad sea una realidad en los centros y detectar conductas. Sin embargo, no existe una formación específica para estas personas, ni disponen de un tiempo de dedicación, tal y como reivindican desde los colectivos feministas y sugiere también el Plan de Igualdad de Oportunidades de Castilla y León. «Entrar en el aula es la asignatura pendiente del feminismo», asegura la periodista y escritora Nuria Varela, que acaba de reeditar su libro Feminismo para principiantes ilustrado por Antonia Santolaya.

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El Plan Autonómico para la Igualdad de Oportunidades entre Mujeres y Hombres y contra la Violencia de Género en Castilla y León dedica una de sus áreas a la educación, cultura y deporte con una serie de medidas específicas. En La Robla han pasado de posicionarse por la igualdad y contra la violencia a tomar parte en arrancar las viejas tradiciones machistas.