Publicado por
Liturgia dominical Antonio Trobajo Díaz
León

Creado:

Actualizado:

En:

H oy día no aguantamos que nadie nos marque el camino; hemos endiosado la libertad y, con ella, nuestras propias personas. Además hacemos compatible ese nuevo diosecillo de mi «yo» con otras idolatrías que lo arropan: los bienes materiales, el placer, las ideologías… Por otro lado, se habla a veces de personas, ideas, situaciones, «tóxicas», es decir, que nos envenenan y nos impiden ser quienes quisiéramos ser; para muchos contemporáneos la religión, también la cristiana, está en esta lista de toxicidad. La elevación del ser humano al pedestal de los dioses es causa suficiente no sólo para excluir a Dios del panorama social y cultural, sino para pensar que Dios acaba por ser un antagonista del hombre. En ocasiones hasta los cristianos estamos tentados de pensar que Dios es quien impone sus normas bajo amenazas punitivas, quien nos oprime como a vasallos, quien yugula nuestra libertad, quien frena y amarga la fiesta de la vida.

La Liturgia de este domingo nos conduce a ver las cosas de otro modo. Las orientaciones religiosas y morales que Dios nos hace llegar son Palabras de vida eterna, más preciosas que el oro, más dulces que la miel (I Lectura y Salmo). Un poeta en el Antiguo Testamento cantaba: «Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero»; y un profeta susurraba: «Si encontraba tus palabras, me servían de gozo, eran la alegría de mi corazón».

Jesús, mediante el relato hiperbólico de la expulsión del templo de mercaderes y cambistas, nos ayuda a situar bien una fe auténtica que debe anidar en el corazón y reforzarse con la presencia de su nuevo Cuerpo-Templo glorioso, puerta para la vida nueva que brota de la Resurrección (Evangelio). Y es que Cristo crucificado, absurdo para unos y tontería para otros, acaba por ser fuerza y sabiduría de Dios para todos (II Lectura). Así son sus caminos. Sorprendentes… y consoladores.

También este domingo es el «Día de Hispanoamérica», con el lema «Iglesias jóvenes, alegría y esperanza».

Cargando contenidos...