CORNADA DE LOBO
Tranca la gocha
En política, como en todo de esta vida, hay mierda, mucha mierda en general o teniente general. Y con la mierda los políticos sólo pueden hacer dos cosas: esconderla o esparcirla, enterrarla bajo escarbaduras como hace el perro o ponerla en las aspas de un ventilador como hace el cabrón y el mezquino.
A Cristina Cifuentes le ha tocado esta última suerte y así se la han ventilado definitivamente. Como no caía en sus trampas y falseos académicos, le han atizado con dos tarros de crema (armas de destrucción estética) certeramente lanzados a sus tobillos de barro como en ese lance de los «aluches» que llaman «trespiés» y al que precedieron otras mañas ensayadas con esta rubia de bote y ahora tonta de lata: la «cadrilada» que firmó Soraya, el «garabito» que le tiró «Aguirre la cólera de Dios», el «zancajo por fuera» que le aparejó Granados, la «dedilla» que enfadó a la Cospedal antes de verse mandada ayer por Rajoy para hacerle el nudo de la soga... y la «tranca la gocha» que le lanzó Ignacio González y que se nos antoja como definitiva.
Tranca la gocha... ¡y a la cubil!...
Si se llama sucia a una guerra es porque su munición es mierda, cagajón, excremento, cagarruta... y la guerra de Cifuentes ha sido muy sucia (le cae por chulita, dijo el puñal): quedó claro que no la abatió su oposición en la cámara madrileña, sino sus propios colegas de partido demostrando una vez más que los políticos de enfrente son los adversarios y los que se sientan en tu misma bancada los enemigos... crueles enemigos nadando en bajezas.
Y se derrumbó. Un hurto infantil, pero demoledor, ha podido más que cien conjuras palaciegas. Peláez dice ¿quedan impunes los grandes delitos de corrupción y cae una mandamás por una ratería de cuarenta pavos?... pues insístase en esta vía, hurguen las calderillas vergonzantes y nidiós se salvará... ¿se salvó de una gomina Mario Mealivia?... y Sócrates, apenándonos: los partidos asquean por sus tramas, castas y robos... la gente en masa busca salvador y ya elige movimientos, mareas... y si el movimiento es nacional(ista), ahí va la hostia... y viene el hostión.