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GARCÍA TRAPIELLO
León

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Los partidos tradicionales andan de capa caída (y de braga no pocos), así que la catapulta que ahora funciona en política es el «movimiento» con su intención de hacerse mayúsculo, Movimiento, junto a sus ideas afines: Marcha, Marea, Asamblea, Confluencia, Liga, Alianza...

La idea de partido clásico se escogorcia en una realidad cada vez más compleja y en la que lo oblicuo se casa con lo transversa... ya no hay líneas rectas entre tantas nuevas sensibilidades (feminismo y ecologismo ya son la principal emergencia electoral).

Y si se busca pillar triunfo urgente, el Movimiento legitima el ser populero y el «enredar» (armarla parda en la Red rezando a san Facebook).

Lo vemos en toda Europa la vieja. En Italia, por ejemplo, el descrédito del sempiterno democristiano y socialista fue dando vela en sus entierros a ligas nórdicas, berlusconitis agudas y ahora al popular (y transversal) Movimento Cinque Stele que fundó un cómico como a lo bobo y a lo bravo para salir hoy de ganador o de llave en gobiernos y apaños. Y aunque tengan que vestirse de partido se esfuerzan en decir que siguen siendo un movimiento. Pero es difícil moverse con soltura dentro del traje siempre rígido y burocrático de un partido en regla, aunque la idea de movimiento les sigue valiendo mucho porque transmite la voluntad de moverse cuando la gente está sitiada, cabreada o le urge cambiar su suerte... la palabra es guapa y hasta el comunismo la usó para bautizar a una de sus variopintas facciones... menos en España, donde la idea de movimiento no sólo invita a dejar de estar quieto, levantarse y andar, sino a alzarse... malo, así nos vino un Alzamiento Nacional que aún tiene réplicas hoy y a las que llamaremos con toda propiedad alzamientos nacional... istas.

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Curioso: el M5S de Beppe Grillo nació bautizado en castizo y rompedor. A su jornada de movilización para cambiar la ley electoral la llamó «Vaffanculo Day», V-D (vendetta, desembarco)... se entiende mejor su éxito popular si se traduce: Día de a Tomar Pol Culo... y así la ley se tumbó; sólo moviéndose se cambian cosas... o de sitio.