CORNADA DE LOBO
Alcázar no rendirse
Nunca acaba una guerra por más teatro que le echen al firmar capitulaciones o armisticios en cubierta de portaviones, vagón ducal en Verdun o bajo toldo de campaña en el mismo frente si el enemigo no merece ni la honra, pero haciéndolo en palacete de estilo neovasco francés sale una foto rumbosa y trajeada como de universidad internacional de verano... ahí se apuntó Otegi... vaya, Francia es el país donde más armisticios se han firmado, de modo que ningún sitio mejor para ver que «las guerras nunca acaban, se aplazan»... callan las armas, pero la idea sigue armada y pertinaz en su bombardeo diario... (Sócrates lió la hebra a la rueca y ni baza se pudo meter)... tras un armisticio, las armas se rinden o se entregan, pero nunca todas, así que no es fácil creer a la dirección etarra si dice ahora que le faltan sesenta pistolas porque las han ¿robado? unos colegas gudaris ¿disidentes? empeñados en seguir administrando su cuota de miedo y de tributos como ocurrió tras capitular el Ira, que su dirección ¿no pudo? desactivar a cuatro disidentes de brutalidad enfermiza y pasó lo que pasó... «siempre es aconsejable dejar una saetera abierta para el francotirador numantino», piensa todo general que rinde el sable... hagamos, pues, voluntad de creer que se entregan esas armas, alegría al fin... y qué descanso, pero... ¿quién desarma su cerebro?... ¿quién renuncia a la palabra-bala o al verbo-lapa?... ¿quién entrega sus zulos doctrinales y educativos tan repletos de munición y redoblada gana de desquite tras una batalla perdida?, porque esto etarra que acaba ha sido batalla; la guerra seguirá en un futuro porque viene de un pasado viejo repintado de gesta y raza... ¿olvidáis que la paz se inventó para poder decir «si la quieres, prepara (para) la guerra (bellum)»?... y ya se demostró lo que vale un «9 largo» para empezar a hablar antes de decir «hablemos».
Aquí Octavito logró meter baza, aunque pudo ahorrársela: No hay exclamación más heroica y patriótica que ¡el alcázar no se rinde!, que en euskaldún se dice ¡el caserío cheroki no se rinde! porque «del caserío me fío».
Sócrates ni le miró.