Diario de León

Cada año fallecen 150 deportistas ocasionales

La muerte súbita afecta a una de cada 50.000 personas que practican deporte en España, con cardiopatías silentes.

Los ciclistas son los que más riesgo tienen de muerte súbita. J. L. PINO

Los ciclistas son los que más riesgo tienen de muerte súbita. J. L. PINO

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Doménico ChiapPe | madrid

En marzo de este año, en medio de un partido de fútbol, moría Bruno Boban, de 25 años, en el campo croata del equipo Marsonia. El capitán de la Fiorentina, Davide Astori, de 31 años, fallecía la noche antes de un partido. Nacho Barberá, de 15 años, moría el domingo que jugaba con su equipo, el Alzira de Valencia. Los tres murieron por un paro cardíaco. Pero el zarpazo mortal no sólo afecta al mundo del fútbol. También el belga Michael Goolaerts murió este año de infarto en la prueba ciclista París-Roubaix, como el baloncestista Zeke Upshaw, escolta de los Grand Rapids Drive, en un partido de la Liga de Desarrollo de la NBA. «En los casos de muerte súbita, un 90% se debe al fallo cardíaco», asegura el doctor Joaquín Lucena, patólogo forense del Instituto de Medicina Legal de Sevilla. «Del total, el 10% ocurre al realizar una actividad física». Aunque los casos más conocidos sean los de las figuras de alta competición, no es la realidad de la muerte súbita en las pistas y canchas. «En deportistas de élite es muy poco frecuente», señala el doctor Zigor Madaria, cardiólogo del IMQ y el Hospital de Basurto. «Afecta a una cada 50.000 personas que hacen deportes en España».

Dicho de otro modo: sucede cada 600.000 horas de carrera, según datos de Madaria, y se ceba, no obstante, con los atletas ocasionales, con los espontáneos y con quienes carecen de supervisión. «En España, entre todas las edades, pueden ser entre 150 y 160 fallecimientos al año, sin que tengamos cifras oficiales de muerte súbita», mantiene Lucena. «En el 95% de los casos se trata de personas que hacen deporte de forma recreativa o al aire libre. Más en hombres entre 35 y 55 años, con cardiopatías silentes», señala el doctor.

Ciclismo, lo que más

De hecho, la mayoría de casos de muerte súbita en la práctica deportiva suceden, por este orden, en el ciclismo, la carrera, el fútbol, el gimnasio (sobre todo con el spinning y el crossfit ) y en el pádel, según datos de Lucena. «El pádel es el paradigma del deporte de hoy, y los que mueren jugándolo son, en su mayoría, hombres entre 50 y 60 años que cogen una pala y se juntan con los amigos para jugar y luego tomarse unas cervezas, sin tener presente que en esta actividad se requiere mucho oxígeno», dice. El reconocimiento médico, incluso en los deportistas federados, tampoco implica necesariamente que se pueda evitar un fallo cardíaco, durante o después de hacer deportes. «Habría que intervenir a muchos deportistas para cruzarse con una persona que tenga ese riesgo», explica Madaria. «Ni siquiera la obligatoriedad de un despistaje —screening— que descarte la enfermedad coronaria en la NBA ha demostrado poder prevenirlo».

Frente a la imposibilidad de prevenir una muerte súbita se imponen tres precauciones básicas: «No ignorar síntomas de alarma, como fatiga, palpitaciones y mareo; hacer un entrenamiento progresivo, sobre todo las personas con hábitos sedentarios o fumadores, y parar ante los síntomas».

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