El verano es para conciliar
La odisea de conciliar las vacaciones escolares con las laborales dispara la oferta de campamentos urbanos en León, con cerca de 5.000 plazas. Faltan recursos en el medio rural y la familia sigue siendo un pilar de ayuda..
Julia y Justo pasan mes y medio del verano en casa de su hija en un pueblo de León para ayudar a conciliar y disfrutar de sus únicos nietos. FERNANDO OTERO
ana gaitero | león
«¿Eres el abuelo de Thais, verdad?». Es la hora de la salida del campamento igualitario y tecnológico que la Fundación de Familias Monoparentales Isadora Duncan, de León, organiza como apoyo a la conciliación a la vez que promociona las vocaciones científicas entre las niñas y los niños. Conciliar las vacaciones escolares con las laborales es uno de los retos de la época estival para las familias leonesas.
La oferta de campamentos urbanos y programas oficiales como el Conciliamos de la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades ronda las 5.000 plazas en la provincia. Desde cuatro días hasta un mes completo, las modalidades son variadas.
Pero, al final, casi siempre hay que tirar de la familia. Cuando no se busca, porque también el verano es la época ideal para convivir con los abuelos y abuelas, como se hacía toda la vida.
Es la opción de Julia y Pope, una pareja con una hija de diez años y un hijo de seis, que viven en un pueblo cercano a la capital. «Yo soluciono el problema de conciliación del verano llamando a mis padres, que viven en Madrid, y pasan con nosotros el mes de julio», afirma la mujer.
Vivir en el campo y no querer someter a sus hijos a una «sobredosis de campamentos» o un régimen de madrugones son una parte de las razones. «Las vacaciones tienen que tener una coherencia con los ritmos del verano y, afortunadamente, puedo elegir. Hay quien no puede, lo entiendo», agrega.
Los problemas para conciliar en verano, con más dificultades que en otros períodos vacacionales como Navidad o Semana Santa motivaron que hace ya unos años las asociaciones de madres y padres reclamaran la puesta en marcha de medidas específicas en el ámbito escolar.
La Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades de la Junta puso en marcha el programa Conciliamos, que este año usan 362 niños y niñas en los colegios La Palomera, Quevedo y San Claudio de León; en el Valentín García Yebra de Ponferrada y el Ceip Trepalio de Trobajo del Camino, en San Andrés. En Villaquilambre se desistió de abrir el programa en el Ceip Villa Romana de Navatejera «por falta de demanda», según la resolución administrativa.
El presidente de la Felampa Sierra Pambley, Arsenio Martínez, recuerda que es una antigua reivindicación que el programa Conciliamos o similar pase a depender de Educación y no de Familia. Pero, sobre todo, muestra preocupación por la falta de oferta de estos servicios en el medio rural. «Es donde hay problemas», subraya.
La falta de servicios de conciliación empuja a las pocas familias que optan por el medio rural a abandonar los pueblos. Lamenta el presidente de Felampa que los ayuntamientos no peleen lo suficiente por estos servicios como ocurrió con la supresión del servicio de comedor en el CRA de Babia en el mes de junio.
La presidenta de la Ampa, Salomé Martínez, removió Roma con Santiago y después de que el consejo escolar decidiera votar en contra del servicio, «encontramos una ley de 2016 que estipula que los comedores escolares están abiertos hasta junio». Con la ayuda de la Felampa consiguieron hacer valer el mandato legal y prolongar el servicio hasta final de curso. «Tuvimos que ir a Valladolid a la Consejería de Educación», recuerda Arsenio Martínez Finalmente, lograron reponer el servicio, pero se suprimió en otros como Cistierna, con más de 60 alumnos y alumnas.
«Se lamentan de la despoblación, pero no ayudan a la gente a que se quede», alega. La falta de servicios «impide que se asiente la gente, sin gente no hay niños y sin niños no hay escuelas». En el medio urbano, la oferta de campamentos monotemáticos suma, tan solo en las Escuelas Deportivas del Ayuntamiento de León, un total de 2.717 plazas entre el 2 de julio y el 7 de septiembre para edades entre 4 y 16 años.
Es una de las actividades que presenta más interés y cada año se agotan las plazas, según resaltó el concejal de Deportes, José María López Benito, en la presentación. Se desarrollan entre las 9.30 y las 14.30 horas con posibilidad de ampliar el horario con el programa Despiértate activo de 8.00 a 15.00 horas.
Además de ofrecer 14 plazas más que el año pasado, se imparten nuevas disciplinas deportivas como el Boxeo Olímpico (8-16 años) y el Trail Running. Además, se ofrecieron este año 61 plazas gratuitas para familias con problemas económicos. Desde el campus Baby Sport, para niños y niñas de 4 y 5 años, hasta el Multideporte que se duplica en los polideportivos del Hispánico y La Palomera, la oferta incluye Gimnasia Artística, Gimnasia Rítmica, Atletismo, Baloncesto, Fútbol Sala, Lucha Leonesa, Ajedrez, Voleibol, Badmington, Padel, Tenis de Mesa, Tenis, Patinaje, Escalada, Salvamento y Socorrismo y el Campus de Fútbol Peque Cultu Diego Calzado.
La Universidad de León también se ha subido al carro de la oferta de campamentos que ayudan a conciliar en verano. La ludoteca de niños y niñas de 2 a 8 años es una de las que más éxito ha tenido debido a la corta edad a la que se admite a los niños y las niñas. Las escuelas infantiles permanecen abiertas durante todo el verano, pero a partir de los 3 años, con la escolarización en centros de infantil y primaria, se complica más la conciliación en la época estival. La oferta privada también es amplia, pero escasea en los pueblos. La apertura de una ludoteca en San Emiliano en agosto «es un hito y una forma de apoyar durante unas semanas las necesidades de conciliación», afirma Salomé Martínez.