ACOSO A MUJERES
Los "casos aislados" de hombres que acceden a los datos de clientas para acosarlas en redes sociales
Decenas de mujeres denuncian que repartidores, instaladores, trabajadores de banca e incluso policías utilizan ilegalmente sus datos para contactar

La pasada semana, un instalador de Movistar era condenado a pagar 2.000 euros por usar los datos de una clienta para acosarla por Whatsapp. La noticia, lejos de ser un caso aislado, ha dado lugar a decenas de comentarios en las redes sociales donde distintas mujeres han visto sus vivencias reflejadas.
Un instalador de Movistar usó los datos de una clienta para acosarla por Whastapp. Ante la denuncia dijo que lo hacía "para subirle la autoestima". 2.000€ de multa por imbécil https://t.co/K2uWHrQz2g pic.twitter.com/N5GBI2UNnV
— C. Otto (@ottoreuss) 17 de julio de 2018
Repartidores, empleados de banca, de aerolíneas, talleres... Hombres que con la excusa de un contacto puramente profesional acceden a los datos personales de las usuarias sin su permiso para acosarlas a través de las redes sociales.
La periodista Violeta Muñoz iniciaba un hilo en el que diferentes mujeres narraban su experiencia similar. Ella, con la historia de una amiga acosada tras embarcar.
A una amiga un empleado de Iberia la buscó por FB para decirle que salieran juntos. Había visto su nombre en el DNI al embarcar. Otra fue a poner una denuncia. El policía buscó su teléfono y la estuvo acosando "por guapa". Todos los días, en todos lados. https://t.co/Yk3BAnfSto
— Violeta Muñoz (@VioletaStar) 18 de julio de 2018
Según estas mujeres, cualquier sitio y red social sirve a estos hombres para contactar con ellas de una forma totalmente ilegal, accediendo a sus datos. Así lo cueneta Silvia con el empleado de un banco, que directamente le mandó una solicitud de amistad en Facebook.
Hace años (tenía 21, ojo) un empleado del banco, no el que me atendía normalmente, encontró mi Facebook y me mandó una petición de amistad. Creepy x 10000🤮😤
— Silvia Laboreo (@Sil_379) 19 de julio de 2018
Incluso en momentos delicados, hay quien aprovecha esos datos. Margaryta narra un escalofriante hecho en el hospital.
A los 20 me hicieron un electrocardiograma en el hospital. Consiste en pegarte unos electrodos que registran tus latidos mientras estás tumbada en la camilla sin camiseta.Por la noche tenía un mensaje de Facebook del enfermero que me puso los parches.Sacó mi nombre del historial.
— Margaryta Yakovenko (@margayakovenko) 19 de julio de 2018
Aquí empezaban a comprobar que no se trataba de hechos aislados.
A mi me el empleado de una tienda me cogió el nombre de mi tarjeta de crédito y lo usó para intentar hablarme por Facebook. Me empieza a dar miedo ver que le ha pasado a más gente, no son casos aislados.
— Viole(n)ta 🚀 (@VioCortesMarin) 20 de julio de 2018
Los principales problemas se los han encontrado con quienes van puerta por puerta o reparten comida.
Hace 10 años o más un empleado del Círculo de Lectores pegó a mi puerta. Le escuché amablemente y le dije que no estaba interesada, pero le di mis datos para que me enviaran información de ofertas. Días después me escribió un sms diciendo que "le encantaría conocerme más a fondo"
— Ana García Moreno (@AnaGMoreno) 20 de julio de 2018
Incluso buscar piso puede suponer un problema para ellas. El casero, en este caso, estaba más interesado en contactar con la mujer que en alquilarle el piso.
Este año estaba viendo pisos para compartir y el casero de unos 30 y pico años (yo 20) no paró de hablarme por whats app diciéndome cosas como que tenía mucho tirón con las madres de sus inquilinas y similar. Al final acabó diciéndome que quería conocerme, que yo le atraia.
— ♑ (@Snypergun) 21 de julio de 2018
El repartidor, un clásico. Puede llevar una pizza.
Hace dos años un repartidor que me trajo una pizza cogió mi número del registro y me habló al día siguiente por whatsapp para decirme que le había parecido muy guapa y preguntarme si tenía novio.
— Ali Sin Apellidos (@AliSalander) 20 de julio de 2018
O un paquete. Pero la actitud es la misma.
Hace meses en un pedido de Amazon el repartidor me llamó para "recoger un paquete y tomarnos algo". Al decirle que yo lo que quería era mi paquete y que se dejara de gilipolleces, me empezó a llamar de forma sistemática. 1/
— Caty Cordero (@corderocaty) 20 de julio de 2018
Lo más grave, cuando es un propio policía el que "bromea" con ello.
Hace dos años fui a la policía a poner una denuncia por robo y me pidieron el número para avisarme si aparecía. El poli que me atendió se lo guardó y empezó a hablarme por whatsapp. Al negarme varias veces a quedar con él me dijo que "era broma".
— Курва Peligrosa. (@caraccoli) 21 de julio de 2018
Este caso de un trabajador de una compañía eléctrica viene a desarrollar lo que sucede después de ese primer contacto. Ella termina por denunciar el acoso.
Hace un año más o menos; un trabajador de Endesa vino al piso donde vivia en Gerona y me hizo una promoción en temas relacionados con la facturación.
— Queralt Tardio (@qrlttrd) 20 de julio de 2018
El caso es que me acabo convenciendo, y despues de enseñarme su targeta como trabajador oficial de endesa y ..
Le hizo la llamada para verificar datos de cliente y dar consentimiento para la nueva promoción. A las diez de la noche de ese mismo día, le habló por whatsapp desde un número desconocido pidiéndole una foto de su DNI porque no había recogido bien los datos. Se fue a dormir, y a la mañana siguiente comenzó a insinuarse con que era masajista y que le parecía muy guapa. "Él seguía con sus mensajes subidos de tono. Llamé a la policía para saber que podía hacer, ya que ese tío sabía hasta donde vivía, además de la dirección de toda mi familia". Fue a los Mossos y denunció.
Y en cualquier gestión del día a día pueden encontrarse con este tipo de hombres. Aquí, un trabajador de un taller.
Hace 2 años empecé a recibir whatsapps de un número desconocido, con un paisaje como foto de perfil; era alguien que parecía conocerme, pero le pregunté y no me quería decir quién era, "porque igual pierdo mi trabajo". (1/n)
— Tatenen (@Tatenen) 21 de julio de 2018
Le dije que o me decía de dónde había sacado mi número, o llamaba a la policía. Terminó confesando que trabajaba en el taller mecánico en el que tenía yo el coche. Me pidió perdón y me dijo que era consciente de que no había sido la mejor manera de intentar hablar conmigo. (2/n)
— Tatenen (@Tatenen) 21 de julio de 2018
En definitiva, decenas de comentarios con experiencias similares que indican, y ellas inciden en eso, que no se trata de "casos aislados". En algunas ocasiones, con el agravante de tratarse de menores, como este caso en el que un hombre memoriza el teléfono de una niña que recarga su móvil en el supermercado.
ESTE PEDAZO DE TROZO DE MIERDA SE HA CREIDO CON EL DERECHO DE MEMORIZAR EL NÚMERO DE MI HERMANA DE PUTOS 15 AÑOS MIENTRAS HACÍA UNA RECARGA EN EL SUPERCOR, LE HA BLOQUEADO Y LE HA HABLADO POR OTRO NÚMERO. pic.twitter.com/PB8sT1E6n3
— 009 (@SaraaNajy) 20 de julio de 2018