Menos acoso pero más violento
El 54% de las víctimas ya plantan cara a los agresores Aumenta de forma notable la implicación de los profesores para frenar el mal trato en las aulas.
Alfonso Torices | madrid
El número de casos de acoso escolar desciende de manera significativa en España, pero este buen dato no permite echar las campañas al vuelo porque, en paralelo, se observa que los episodios que persisten son cada vez más violentos y se enconan en el tiempo. Esta es la principal conclusión del tercer estudio anual sobre Acoso escolar y ciberbullying , elaborado por la Fundación Anar, que desde hace 24 años gestiona un teléfono nacional de ayuda a la infancia y la familia, y de la Fundación Mutua Madrileña.
La actitud más decidida de las administraciones públicas y de los colegios a la hora de implantar y activar protocolos antiacoso y el aumento de la sensibilidad de padres, alumnos y sociedad en general frente a esta lacra son las razones principales que, según estos expertos, explican que el teléfono de Anar (900-20-20-10) haya recibido y atendido en 2017 solo 590 casos contrastados de acoso, la mitad que un año antes, después de cuatro años de grandes y continuos crecimientos. La tipología no sufrió variaciones. El 75% son agresiones o vejaciones presenciales y la otra cuarta parte se produce a través de internet, con el móvil y los wasap como intrumentos principales del ciberbullying .
No obstante, el estudio indica que el fuerte descenso de denuncias se debe a la reducción de las coacciones y agresiones más leves, porque, de hecho, el número de casos graves y arraigados se mantiene y alcanzan al 96,7% de todos los atendidos. Los acosos detectados son cada vez más intensos y frecuentes. La mitad de las víctimas, seis puntos más que el año anterior, indicaron que la persecución se volvió más violenta con el paso del tiempo y el 35%, un tercio más que en 2016, dijo que también aumentó su frecuencia.
Actos violentos
No son los únicos datos que apuntan a una mayor crueldad en los casos existentes de acoso. Los actos violentos pasaron de una media de 1,9 por víctima a 2,4, los empujones y zarandeos llegaron al 48% (25 puntos más), se produjo aislamiento social del alumno en el 40% de los casos, once puntos más, y los cambios de colegio para huir de la persecución llegaron al 13%, el doble que un año antes.
Prueba de la gravedad de los episodios que persisten son otros dos datos. El acoso escolar se prolonga durante más de un año en el 53% de los casos —en el 40% en el ciberbullying — y sobre el 90% de las víctimas sufren problemas psicológicos —depresión, ansiedad, miedo permanente—, que en un 8,2% de las ocasiones les llevan a las autolesiones.