Una ópera urbana puso el colofón a la Expojoven más creativa
a. gaitero | león
La ópera urbana Equinoccio, que se inició al filo de la medianoche, puso el broche nocturno, musical y dramatúrgico a una nueva edición de la Expojoven que ha destacado por la creatividad y las artes producidas por la juventud leonesa.
Bajo la dirección del poeta y dinamizador cultural Víctor M. Díez, medio centenar de jóvenes participaron en al ópera Equinoccio (La piel contra el alambre) en la que se aúnan la dramaturgia de sus piezas con las propuestas creativas de los participantes y las artes visuales.
«Equinoccio es un mundo crepuscular, una metáfora del fin del mundo pero no en el sentido apocalíptico. Se acaba este mundo y ciertas cosas como los cines pero nacerán cosas nuevas», explica el artista invitado.
Díez comenta que ha tratado de ponerse en la piel de «la gente joven que tiene una gran energía y vive con la sensación de que algo se acaba». Y pensó en un proceso de mutación para dar cabida a algo nuevo.
Asimismo, expresa su confianza en una generación que «es más solidaria y más tolerante» y «tienen todas las armas para crear un mundo mejor a pesar de lo mal que les dejamos el planeta».
En la ópera urbana participaron también colectivos como Improartes, UAW/MF, MAS, Jueventudes Musiales y SWJ. «La idea era crear una propuesta contemporánea reuniendo a jóvenes y colectivos de la ciudad que destacasen por su activismo cultural». Y lo hicieron.