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GARCÍA TRAPIELLO
León

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Mientras hubo traductor me atrapó el debate en la Cámara de los Comunes donde la primera ministra May respondía a la batería de preguntas que le hacían decenas de diputados sobre la salida de Gran Bretaña de Europa, ese Brexit tan en la sopa como el prusés y tan vendidos los dos con tintas trágicas... decenas... alivia que no hablen sólo los portavoces como aquí... intervenían a pregunta por barba, desde su asiento, en pie, nada de ir a tribuna alguna y perder tiempo en ceremonias sacerdotales; y la premier, lo mismo, sin moverse de su sitio contestaba a los diputados, así que preguntas y respuestas (siempre breves, nada de rollo) se sucedían a un ritmo vivaz... eso fue lo que me atrapó del pimpán-pimpán que duró tres horas... y muchas más cosas: vi parlamentarismo, allí se parlamenta, que significa «discutir sobre un asunto o sobre un problema con la intención de llegar a un acuerdo o de encontrar una solución» (cabalga en el disparate el que crea que ese parlamentarismo británico pudo tener aquí su cuna, esa que exaltamos tanto repintándola con purpurinas y miniados)... vi indisciplina de voto, allí normal... vi que nadie tiene «su» asiento, porque todos, hasta la premier, se sientan en banco corrido (nadie más que nadie) y que sólo hay sitio para unos 300 diputados, aunque la Cámara la componen más de 600, así que en sesiones solemnes aquello es un apretuje, pero jamás se plantearían tocar con obra o ampliación su recinto secular... vi que tras cada pregunta o respuesta unos cuantos diputados se ponían de pie sin decir nada, gesto que interpreté como respaldo, y así en cada pregunta, admirable, parecía la cosa ese baile de levantarse y sentarse al cantar lo de Colón y el huevo de pie... oí corear asentimientos o desaprobaciones en murmullo bajo y ritual, aunque en esa cámara son frecuentes los alborotos de encendida oratoria... y si aquí hacemos Congresos con aire basilical, esa Cámara no es más grande que una iglesiuca de pueblo porque no necesitan demostrar a nadie que son la verdadera basílica del parlamentarismo europeo, como lo es la basílica de san Pedro de Roma en lo suyo.

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