PEDRO LÓPEZ PÉREZ ESCRITOR
«Lo importante es cómo tomas las bofetadas»

Pedro López Pérez con su libro ‘Bofetadas’. DL
ana gaitero | león
Bofetadas, primer libro de Pedro López Pérez que pubkica Mayorkecero mañana se presenta en la librería Artemis a las 20.15 horas, es un compendio de 28 relatos cortos que surgen de una fuerte crisis personal, de la que se sobrepone en el autor con la complicidad de la escritura, y se pueden leer en el breve espacio de tiempo que hay entre dos paradas de metro. Es el primer libro de este vallisoletano, afincado en Madrid, que pasó diez de los mejores años de su vida en León, donde trabajó como teleoperador, y no va a ser el último. «Tengo un proyecto de novela muy divertida que es un homenaje a Madrid y a la gente mayor», comenta.
—¿Qué tienen en común los 28 relatos de ‘Bofetadas’?
—Todos los relatos tienen un hilo común. Son personas, a veces sin nombre ni género, que toman una decisión drástica ante una situación crítica de su vida.
—¿Cómo surgió este libro?
—Fue un proceso de bajada a los infiernos por un caso de acoso laboral. Me di cuenta de que tenía otros puntos que resolver. Me despedí y empecé un tratamiento psicológico porque sabía que había más de lo que había sucedido.
—Las bofetadas de la vida a veces dan la posibilidad de cambiar...
—La vida da bofetadas, pero lo importante es la forma en que las gestionas. A veces no es tan importante lo que te pasa como cómo te lo tomas tú.
—Sus personajes a veces toman decisiones extremas, como cortarse una pierna...
—Sí, se plantea cómo alguien puede llegar a hacer algo así. Lo bueno de la literatura es que te permite llevar las cosas a extremos sin consecuencias posteriores. Se trata también de ‘pegar’ una bofetada a los lectores para que se involucren en el relato.
—¿Surgieron todos seguidos?
—No. Bebo mucho de lo que me pasa alrededor, paseo mucho, voy en metro... La realidad es una fuente inagotable de historias. Cuando comienzas a escribir primero empiezas a contar lo que va sucediendo y luego te das cuenta de lo que quieres hablar.
—Dice en su presentación que escribe desde que aprendió a escribir.
—Sí, tengo cosas de cuando tenía nueve años. Luego lo abandoné y he vuelto a recuperarlo. Todo el mundo debería escribir. Verte desde fuera te hace ver las cosas de manera más objetiva. Si todo el mundo escribiera los psicólogos perderían bastante trabajo. Escribir es reescribir. Realmente los escritores deberíamos llamarnos reescritores. Una vez que has escrito deja de ser tuyo.
—¿Volvió a trabajar?
—Sí. En una consultoría para servicios de atención al cliente y prevención del fraude en el comercio online. Es muy divertido.
—No tanto para los clientes...
—El problema es que en muchas ocasiones es un trabajo mal pagado y muy estresante, porque en lugar de diez llamadas por hora la gente tiene que hacer treinta.