Diario de León
Publicado por
GARCÍA TRAPIELLO
León

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Nos mandaban decir descomposición para no parecer garrulos diciendo cagalera. Y vienen al caso los dos términos en el espectáculo que regala Podemos con galerna en la bañera, batalla en el patio y miles de grillos en los bolsillos donde suena un móvil con tuits envenenados contra el traidor o el señorito (lo compuesto aprisa, bien se descompone, recordó Sócrates... subida de suflé, bajada de globo picado).

Y desde lo de Errejón vuelve a sonar la vieja pregunta: ¿por qué la izquierda tiende a dividirse tan maniáticamente y por qué ese fenómeno es menos apreciable en la derecha?...

Octavito levantó el dedo: «la izquierda está llena de listos y replicantes estudiados y la derecha muy sobrada de espabilados, elementales y mudos... la izquierda viene de abajo y la derecha ya estaba arriba... la izquierda no tiene nada que perder y la derecha no quiere perder ni pizca... en la izquierda manda el ecologismo, el anticapitalismo, el radicalismo, el feminismo, el sindicalismo, el pacifismo, el republicanismo, el laicismo o lo asambleario y en la derecha solo manda el dinero y sus corceles, asunto que no provoca más disensión que el interno «quítate tú, que ahora chupo yo» resuelto con sordina en la trastienda villareja de la Bolsa y la Banca, que son las que señorean sus pastos y puertos».

Peláez aclara: «en Podemos el poder que ya han tocado les infectó; poder significa status y buen sueldo, para muchos el primero, así que unos logran ya vivir bien y otros dan ejemplo al comprarse un casoplón sin demoler su ideología o su conciencia; en consecuencia, no son pocos los que censuran, envidian o codician el puesto, acta, contrato o gabela. Y después está el bluf, convertir lo que nació asambleario y plural en partido con la hechura vieja de todo partido y un solo trono de líder con corte y con rizos ecologistas si se cree líder «natural» y feministas paritarios si asciende a su vera a la tronca. Normal que las encuestas les martiricen: la mitad de sus votantes les dice «ya no me fío» y no se creerá ni las reconciliaciones de última hora... que a la fuerza las habrá».

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