cáncer infantil

Aladina dará apoyo en León a niños graves

Paco Arango, presidente de la Fundación Aladina, ayer en la Iglesia de Santa Nonia. RAMIRO

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carmen Tapia | león
León

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La Fundación Aladina y el Hospital de León iniciarán un proyecto de colaboración para dar apoyo a menores leoneses con enfermedades graves. Así lo acordaron ayer el presidente de la Fundación, Paco Arango, y el gerente del Hospital de León, Juan Luis Burón. Arango se desplazó a León invitado por la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, que dona a la fundación 5.375 euros, todo lo recaudado en la actividad ‘Cornetas por. Aladina’. El gerente del Hospital de León diseñará ahora el proyecto que mejor se adapte a las necesidades de los menores leoneses.

Paco Arango es guionista, director y productor de cine. La recaudación de la película Maktub, escrita y dirigida por él, se destinó íntegramente a la construcción del Centro de Transplantes de Médula Ósea en el Hospital Niño Jesús en febrero de 2013. También ha apoyado importantes obras y mejoras en la UCI del Hospital Niño Jesús de Madrid, con una inversión de 1,5 millones de euros. La serie de televisión ¡Ala Dina!, interpretada por Paz Pardilla y dirigida también por Arango, da nombre a la fundación que preside. El encuentro entre los responsables de la Fundación Aladina y el Hospital de León fue posible gracias a la intervención del abad de la cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, Antonio García Rodríguez, médico de profesión. La cofradía organizó anoche una gala en el Auditorio Ciudad de León para presentar la labor de la Fundación, acto en el que se proyectó la película dirigida por Arango Lo que de verdad importa, que ha recorrido ya 14 países y dona lo recaudado a proyectos para niños con cáncer allí donde se emite. «Más de 10.000 niños se han beneficiado ya de la recaudación de la película», explica Arango a este periódico.

Este filántropo mexicano de origen español —abuelos vascos y gallegos— decidió dedicar su talento a la dirección de películas benéficas. «Empecé como voluntario en oncología pediátrica en el año 2001. Iba los miércoles pero acabé colaborando todos los días. Mi motivación era devolver a los demás la suerte de tener una familia sana, salud y trabajo. Después de cuatro años empecé proyectos que otras asociaciones no hacían y decidí crear la fundación».

Lo que importa

«Los niños enfermos de cáncer me han enseñado lo que verdaderamente importa en la vida». Arango sostiene que, tras años de voluntario y ahora filántropo contra el cáncer infantil, ha visto la felicidad en el interior de los menores. «La felicidad está dentro de uno mismo y esa certeza ha hecho que mi fe se vuelva más fuerte».

Entre las principales líneas de actuación de la Fundación Aladina están el voluntariado que dedica varias horas a estar con los niños y niñas para hacerles más llevaderas las estancias en el hospital; el apoyo psicológico, asesoramiento a las familias en los momentos difíciles para su adaptación a las nuevas situaciones que conlleva un diagnóstico de cáncer de un hijo. «Siempre digo a las madres y a los padres que los que más me preocupan son ellos porque los niños, tras el primer impacto del diagnóstico, juegan y ríen en un par de semanas. Es extraordinaria la forma especial de llevar la enfermedad de los menores».

Mejor en pediatría

Esta evolución psicológica positiva de los niños es la misma que siguen los adolescentes que son tratados en las plantas de oncología pediátrica. «Hay un 30% más de supervivencia cuando un adolescente es tratado en una planta pediátrica y no en una de adultos», asegura Paco Arango. «Y fíjese que le digo supervivencia».

Esta estadística es la que impulsa a la Fundación Arandina a colaborar con los hospitales para que los menores tengan un entorno con salas específicas, obras y mejoras hospitalarias, campamentos de verano, terapias con perros, proyectos de investigación, becas, cuidados paliativos y ayudas extraordinarias, entre otros. También tienen un proyecto internacional al que destinan dinero a asociaciones que trabajan con el cáncer infantil de países como Panamá, Costa Rica, Colombia o Brasil.

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El abad de Dulce Nombre de Jesús Nazareno, Antonio García Rodríguez, destaca el proyecto de bolsa social con el que la cofradía ha colaborado con entidades como Cruz Roja, Cáritas, Asociación Leonesa de Caridad, CRE de San Andrés, Amidow, Teléfono de la Esperanza, Autismo León, Mensajeros de la Paz, Fundaspe, San Juan de Dios, Hospital de León y grupo de amigos de Thillene. «Uno de nuestros objetivos como cofradía es la labor social, especialmente desde el año 2011 con la creación de la bolsa social y el certamen benéfico de bandas de Semana Santa».