CORNADA DE LOBO
Pueblo soberano, ja
Hoy es el Día del Pueblo soberano, ja, payo, pueblo aturdido en una campaña de mucho ruido y sembrador de niebla en la que quien no insultó, maldijo. Pero el principal asunto que nos debió preocupar (y ocupar especialmente al político) no se leyó en ningún programa ni se oyó en sus mítines, un asunto urgente del que nos avisa el ascendente filósofo-filósofa Paul B. (Beatriz) Preciado, burgalesa-burgalés (1970) que vende en Francia sus libros como churros (y aquí no pocos). Nos señala algo brutal que en realidad ya sabemos pero eludimos pensar de puro hiriente: «el desplazamiento de la soberanía desde el estado-nación hacia el mercado y las multinacionales»... ¿es que las naciones están pasando de ser dueñas a empleadas de su propio negocio?... grave cosa, cree Sócrates: nada hay más sagrado que la soberanía del pueblo; soberanía es libertad y sin ella cualquiera acaba royendo inútilmente sus cadenas o, aún peor y más probable, besándolas... Peláez, escéptico y con retórica espesita, suscribe a Preciado: «lo llaman soberanía del pueblo y solo es un traje-palabrita-lentejuela para vestir al esclavo desnudo que así lo disimula; lo llaman pueblo soberano y, como las monarquías de decorado, quizá reine, pero no gobierna, mientras el gran dinero se convierte en el verdadero Primer Ministro reduciendo la política a una liturgia parlamentaria y teatral para las demás cosas de la vida que no son Don Dinero, es decir, bien pocas... la calderilla».
Le consultamos este horizonte a nuestro Oráculo de Pedrún y vinimos aún más desolados: lo veo nítido, nos dijo; el mundo vuelve al «modo Faraón» con su selecta corte rica y con un pueblo que por dos cebollas y un mendrugo levanta pirámides tecnológicas e imperios opacos; lo veo: las clases medias son nostalgia... tras robarle su soberanía, el pueblo ya solo es «ciudadanía pelada» (lo ciudadano devora al fin lo rural) o, aún peor, el pueblo solo es «gente»... y los grandes magnates dirigentes no tienen un país, sino plaza en casi todos... sus ínsulas son fortalezas... y un tecnológico Don Miedo, su mariscal.