MOVILIDAD
Barreras en la puerta de casa
El 71% de las personas con movilidad reducida de Castilla y León precisan ayuda para salir de casa Muchas comunidades de vecinos no detectan la necesidad .
Las personas en silla de ruedas son más visibles, pero otras pasan desapercibidas. JESÚS F. SALVADORES
Castilla y León registra cerca de 159.000 personas con problemas de movilidad, de las cuales un 75 por ciento precisan de ayuda para salir de sus casas y unas 1.600 (1%) no salen nunca. Esta es una de las principales conclusiones del estudio Movilidad reducida y accesibilidad en el edificio elaborado por la Fundación Mutua de Propietarios en colaboración con la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (Cocemfe).
La ayuda de amistades y familiares (71%) es el principal recurso utilizado para poder salir a la calle. El estudio señala que existe una clara relación entre la falta de autonomía y el estado de ánimo, ya que un 65 % de las personas encuestadas se sienten mal con ellas mismas.
El 34% de esta población pasa muchos días sin salir de casa, siendo uno de los principales motivos la falta de accesibilidad del inmueble en el que residen. De hecho, el 38% considera que si su edificio estuviera más adaptado a sus necesidades saldría con más frecuencia de casa, un porcentaje que aumenta en el caso de las personas con movilidad reducida que residen en edificios sin ascensor.
«En ocasiones, el hogar se convierte en una cárcel para las personas con movilidad reducida dada la dificultad para poder entrar o salir, encontrándonos con personas que se encuentran prisioneras en su propia casa por la falta de accesibilidad en su propio edificio», afirmó la directora de la Fundación Mutua de Propietarios, Laura López Demarbre.
Por su parte, el presidente de Cocemfe, Anxo Queiruga, hizo hincapié en que «es imprescindible que las personas con discapacidad seamos autónomas para que podamos participar en igualdad de condiciones y ejercer nuestro derecho a la educación, al empleo o al ocio».
El estudio desvela que un 69 por ciento de las personas encuestadas en la Comunidad tiene problemas de movilidad sin ser usuarias de silla de ruedas, bien porque utilizan algún tipo de sistema de apoyo (muletas, bastón, andador…) o simplemente porque tienen una deambulación de forma inestable. Asimismo, el 30 por ciento utiliza silla de ruedas manual o eléctrica. «La importancia de este dato radica en que, si la persona propietaria es usuaria de silla de ruedas, la necesidad se detecta de una forma más clara. Sin embargo, nos encontramos con personas mayores o personas con discapacidad orgánica que no pueden bajar las escaleras, ante la negativa de las comunidades de vecinos/as que no detectan la necesidad inmediata», explicó Queiruga.