Ciencia ‘made in’ León con Europa

Fármacos para el acné o para la depresión, nuevas moléculas para ahorrar costes en la industria de esteroides y soluciones al deterioro de la madera son algunos de los proyectos de investigación que realiza el Inbiotec de León con fondos europeos..

Carlos Barreiro es director del Inbiotec y coordina el proyecto Pro-Wood que eligió el pueblo berciano de Villavieja para las muestras.

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ana gaitero | león
León

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Alemania, Rusia, Noruega, Portugal, Eslovenia, Turquía, Reino Unido, Rumanía... son algunos de los países con los que trabaja a diario el personal investigador de Inbiotec. Este instituto con más de 25 años de experiencia en desarrollo de soluciones biotecnológicas, ubicado en los terrenos de La Granja de la Diputación provincial, es una de los centros punteros de la investigación en León.

La biotecnología microbiana, la microbiología alimentaria, el bio-control, la bioeconomía y biorrefinería, la bioinformática y ómicas, y la toxicología y analíticas son sus campos de trabajo en el laboratorio para el desarrollo de medicamentos y soluciones con repercusión en el ámbito de la salud, la industria, la agricultura, el medio ambiente y otros sectores.

Una de las investigadoras de Inbiotec. FERNANDO OTERO.

Con una quincena de personas en plantilla, Inbiotec ha participado en los últimos diez años en once proyectos de cooperación. Actualmente tiene vivos cinco cuya inversión global asciende a 1,2 millones de euros. «Los proyectos europeos no sólo nos dan financiación, nos ayudan a desarrollar técnicas con las que luego damos respuesta a soluciones que nos piden las empresas», explica el director científico de Inbiotec, Carlos Barreiro.

De esta manera, la inversión pública que ofrece Europa a través de diversas líneas de ayuda tiene un efecto multiplicador, por la demanda empresarial que genera el avance en el conocimiento.

Actualmente, el Inbiotec mantiene vivos cinco proyectos con financiación europea. Topcapi, Syntheroids, ProWood, Tacrodrugs e Inbec son los acrónimos que les unen a diferentes grupos investigadores en diversos países europeos.

El proyecto Topcapi, financiado por la Comisión Europea, es una colaboración entre socios académicos e industriales de toda Europa que aprovechará el poder biosintético de las bacterias actinomicetas para crear fábricas de células microbianas para la producción de productos farmacéuticos de alto valor, en particular antibióticos.

Uno de los objetivos de este tra bajo es la producción de tetraciclinas semisintéticas, que se pueden usar en última instancia contra las infecciones potencialmente mortales como las producidas por Staphylococcus aureus, «superbacterias» resistentes a la meticilina (MRSA) y a varios antibióticos y son difíciles de tratar.

Además, Topcapi tiene una parte muy concreta en el desarrollo de un nuevo antibiótico tópico contra el acné, antibiótico (tiopeptídico) que se encuentra actualmente en la fase II de ensayos clínicos. Coordinado desde la Universidad de Manchester (Reino Unido), participan además del Inbiotec —con el doctor Antonio Rodríguez a la cabeza— la Fundación Medina, (España), la Universidad de Liubliana (Eslovenia), la Universidad de York (Reino Unido) y tres socios industriales: Explora Biotech (Italia), Naicons (Italia), y Acies Bio (Eslovenia).

El proyecto Syntheroids es uno de los que lidera Inbiotec desde León. «Hoy en día, los esteroides son importantes para la calidad de vida, el desarrollo saludable y el envejecimiento, todos los principales desafíos sociales en la actualidad», explica el consorcio en el que Inbiotec trabaja codo con codo con el centro tecnológico Sintef, de Noruega, la Universidad Técnica de Dortmund, en Alemania, así como las empresas del grupo Amri (antes Gadea), también de León, y Pharmins, de Rusia.

Cultivos de microorganismos. FERNANDO OTERO.

Syntheroids, que dura hasta el 2021, consiguió financiación del Horizon 2020 y busca producir mediante biotecnología microbiana nuevas moléculas que puedan utilizarse como precursores de esteroides. Los investigadores transnacionales tratan de reducir los pasos de síntesis química y por tanto los costes de producción y sus residuos generados. «Desde hace unos años muchos los esteroides de uso clínico se producen mediante síntesis química empleando unos pocos precursores obtenidos mediante procesos fermentativos a partir de fitosteroles, un subproducto obtenido en la fabricación de papel y en la elaboración de aceites vegetales para alimentación», explica el coordinador, el Dr. Alberto Sola.

El proyecto ProWood (Protección de la madera) también está coordinado por Inbiotec. Se inició en 2016 y tiene que finalizarse a lo largo de este año. Su misión es «desarrollar soluciones novedosas para evitar o retrasar la descomposición de la madera (edificaciones, monumentos, …) mediante el uso de antagonistas de los microorganismos degradadores de madera», apunta Carlos Barreiro, coordinador. Son soluciones bio, es decir, que se obtienen a partir de seres vivos, microorganismos cuyo comportamiento se prueba en el laboratorio como base de un producto que la industria comercializará. «En España no es tan corriente, pero en Suecia están entusiasmados con este proyecto porque hay muchas casas de madera y retrasar su envejecimiento supone un gran ahorro», explica el doctor Barreiro, que es el coordinador del proyecto. Participan, además del Inbiotec, el centro tecnológico Sintef, de Noruega, la empresa de pinturas DYO, de Turquía, el Instituto de investigación PPIMC de Rumanía) y la Universidad Técnica de Freiberg, Alemania.

En la parte científica, el consorcio lo componen biólogos moleculares e ingenieros químicos y una empresa fabricante de pinturas y barnices como usuario final. El plan de trabajo de ProWood cubre el proceso desde la definición inicial de los recubrimientos (química) y los antagonistas biológicos (biotecnología) hasta validación de recubrimientos (industria) y el uso comercial (mercado).

Otro proyecto que se inició en 2016 y concluirá a lo largo de este año es el Tacrodrugs, cuyos trabajos están basados en el desarrollo de un inmunosupresor para el rechazo a los trasplantes, para tratar la depresión y problemas de piel. «En la última década se han realizado importantes esfuerzos en el desarrollo de hospedadores «universales» para la expresión de productos naturales derivados del metabolismo bacteriano especializado», explica el consorcio.

Este proyecto trabaja en el desarrollo de cepas de Streptomyces superproductoras del inmunosupresor tacrolimus, usado para evitar el rechazo en trasplantes, y de fármacos análogos que presentan propiedades muy interesantes como antidepresivos y neuroprotectores», explica.

En este consorcio participan el IBMC - Instituto de Biologia Molecular e Celular de Portugal, que es la entidad coordinadora, en colaboración con la Universidad de León la Universidad de Tubinga (Alemania) el Max Planck Institute of Psychiatry, de Alemania y el Inbiotec, con el Dr. Antonio Rodríguez, al frente, además del Sintef de Noruega.

La última aventura europea en la que se integra Inbiotec es un proyecto transfronterizo entre Castilla y León y Portugal. El Inbec busca identificar recursos en el sector de la bio-economía circular en regiones transfronterizas para fomentar el desarrollo proyectos con soluciones biotecnológicas para su incorporación al mercado y a la industria regional, explica Carlos Barreiro, director. A su vez busca fomentar la creación de nuevas industrias y actividades económicas y la diversificación de actividades productivas, basadas en la transformación de recursos biológicos y en el desarrollo de nuevos bioproductos y servicios.

Los socios españoles son el ICE (Instituto para la Competitividad Empresarial de Castilla y León; Coordinador); Inbiotec (Dr. Carlos Barreiro y Dr. Alberto Sola), la Fundación patrimonio natural de Castilla y León, la Diputación de Ávila; la Universidad de Salamanca; Fundación Cartif; y por parte de Portugal participan el Instituto Pedro Nunes (Coimbra) y el Instituto Politécnico de Bragança (Bragança).

El programa en su conjunto está dotado con 4.4 millones de euros, de los que al Inbiotec le corresponden 204.000 euros para hacer un mapeo de potencialidades, sensibilizar, hacer diagnósticos y crear un banco de proyectos.

Inbiotec ha participado desde su creación en 45 proyectos nacionales, 15 regionales y más de 38 de contratación directa con empresas privadas. Su experiencia se sustenta en más de 350 artículos científicos, 45 tesis doctorales, 25 trabajos de fin de grado, máster, tesinas o DEAs y 15 patentes.

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Parte del equipo de invesigdores y personal de administración de Inbiotec. FERNANDO OTERO.