Puebla de Lillo es decirlo todo

El coronavirus suprime los actos pero la naturaleza regala un espectáculo que no necesita de ningún artificio
carmen tapia
rPuebla de Lillo no necesita adornos navideños para brillar. La pandemia por el coronavirus obliga, sin duda, a celebrar este año unas Navidades diferentes sin las tradicionales actividades. A pesar de todas las limitaciones, Puebla de Lillo tiene todo a favor para ser un destino preferente estas fiestas. La montaña, el aire libre, rutas, nieve y lugares mágicos para visitar. La escapada a Puebla de Lillo es casi obligatoria en estas fechas en las que se recomienda no salir de la Comunidad. Un momento ideal para conocer, o para repetir, destinos como Cofiñal, con las cascadas o ‘forfogones’, pequeños saltos de agua que se forman en los rápidos arroyos que cruzan todo el pueblo y un entorno con gran valor ecológico y ambiental; Isoba, con los lagos de agua helada y embalses como los del valle del Haza; el Puerto de San Isidro, que este año volverá a contar con la visita de los Reyes Magos, que llegarán cumpliendo con todos los protocolos de sanidad y repartirán juguetes a los niños y niñas; Puebla de Lillo, con el renovado torreón de la época de los Condes de Luna, y el Centro de Interpretación de Picos de Europa; Redipollos, con valles con abundante agua; y un entorno de montaña mágica y con numerosas rutas para recorrer en San Cibrián de Somoza, Solle y Camposolillo. La nieve no ha faltado a la cita navideña y los siete pueblos de esta ayuntamiento se iluminan en estos días. No hay actividades programadas, pero la naturaleza se despliega majestuosa sin artificios y con toda su grandeza en uno de los destinos de montaña más espectaculares que se puede visitar sin necesidad de salir de Castilla y León, a pocos kilómetros de la León ciudad y con todos los ingredientes de la Navidad, además de una buena gastronomía y una red de restaurantes y alojamientos.