La Conferencia Episcopal Norteamericana pedirá al Papa la expulsión del sacerdote que delinca en el futuro
La Iglesia de EE.UU. perdonará a los curas que abusaron sólo de un menor
La Conferencia Episcopal Norteamericana pedirá al Papá la expulsión de todo sacerdote que abuse de menores en el futuro, según el borrador
Estas son las líneas generales del Estatuto para la protección de los niños y los jóvenes que se discutirá a partir del 13 de junio en la Cumbre de Obispos de Dallas y que ayer se presentó en Washington. El documento es la primera respuesta oficial y meditada a la polémica creada en el seno de Iglesia norteamericana desde que comenzaran a hacerse públicos cientos de abusos sexuales a menores por parte de sacerdotes. El contenido íntegro tendrá que discutirse y aprobarse durante la Cumbre y sin duda creará debate puesto que la opinión pública católica estadounidense clama por la política de tolerancia cero mientras que el borrador del estatuto indica que los pedófilos que cometieron un sólo abuso en el pasado serán sometidos a examen y no podrán volver a impartir misas pero no tendrán por qué ser expulsados de la iglesia. El plan del Comité es solicitar públicamente disculpas no sólo por los delitos cometidos por sus miembros sino por la inacción de muchos obispos respecto a estos abusos. Por obvio que resulte, esto supone un cambio drástico en la forma en que la Iglesia católica se enfrenta al problema. Hasta ahora los autoridades eclesiásticas consideraban la pedofilia una enfermedad mental semejante en sus estándares a la homosexualidad y al alcoholismo. Como resultado, los sacerdotes eran ingresados en centros psiquiátricos o lugares de retiro, y reintegrados posteriormente a su trabajo sacerdotal cuando se les consideraba «curados». La práctica demostró que con ello sólo se lograba exponer a más niños a los abusos sexuales de estos sacerdotes. El escándalo surgió en torno a un párroco de Boston en el mes de enero de este año, pero el trabajo de la prensa local pronto demostró que la pedofilia estaba lejos de ser un caso aislado y sacó a relucir muchos más casos. Más casos En pocos meses se dieron a conocer multitud de denuncias a todo el país, hasta el punto que algunas diócesis americanas tienen ya serios problemas económicos para cumplir con las indemnizaciones dictadas por los tribunales. La Conferencia Episcopal admite ahora que la práctica de pactar la indemnización con las víctimas a cambio de sellar sus bocas fue equivocada, y estipula que de aquí en adelante «las diócesis no deberán entrar en acuerdos de confidencialidad excepto por graves y sustanciales razones que traiga a las propias víctimas». En otras palabras, salvo por motivos mayores para proteger a la víctima. Es este también el otro gran cambio en la actitud de la Iglesia estadounidense. Las víctimas del abuso de los sacerdotes han denunciado que padecen un doble maltrato al encontrar poca receptividad por parte de las autoridades eclesiásticas y más interés en proteger la reputación de los sacerdotes que en el bienestar de sus víctimas.