Cornada de lobo
Una culebra en el bote
Julio, domingo, solazo, tartera de filetes de contra empanados, la bota, la propia o la gachí, los críos o la panda, la pelota, los bañadores, los putos primos, el cesto de los víveres, las cervezas, la caña del crío, la sombrilla de la abuela, las alpargatas de potrear, la navajina de la oje, dos sandías, el flotador, nervios, órdenes cuarteleras, la madre histérica, el pamposao del marido a su castaña con el transistor en la oreja, y esta cantimplora de quién coños es, la chaquetina por si refresca, esparadrapo y mercromina, las biseras, a ver, todos en fila, la estación de Matallana, los billetes, el andén preñao, escaramuzas, Feli, amarra a los niños, dónde está Ramirín, todos al vagón, pero si falta media hora, tú a callar, hay que coger sitio, hay lío, hay bultos, madre qué sofoco, hay que ver, hay un tipo que sortea cachiporras de caramelo si le compras un cartón de cuatro cartas, las lugareñas de la ribera llevan los cestos vacíos, una excursión de los jesuítas, vaya tropa, tres montañeros con mochila, gente y gente, el tren va a reventar, suena el campanazo, como en misa, arranca la burra ferroviaria, hay que rezar y a trompicón lento cruza San Mamés, enfila el Torío y ya se ve el palomar de San Feliz que un mastuerzo arrasó con su chalé, sigue echando humo por Palazuelo y saltan chispas de su hoguera maquinera para incendiar los rastrojos a pie de vía, eso es Garrafe y bajan cien, en Manzaneda otros cincuenta, otro pilón de ellos en Pardavé y en Matallana unos pocos, el vagón ruge en acomodos, ese asiento es mío, los jesuítas cantan Montañas Nevadas, lo que faltaba, el viaje se hace pelma, en las cuestas de la Valcueva renquea el tren en su lentitud, dos mozos de estribo se apean y lo siguen a la carrera, lo pasan, quietos, que llegaréis antes que este rayo de vía estrecha, Luisín, desgraciao, no se te ocurra hacer lo mismo o te mato ahí mismo, y tú no toques los bocadillos que son para comer, Aviados, Campohermoso, y La Vecilla al ojo, coged las bolsas, llegamos, a tierra, todos aquí, caminata hasta el río, chapuzón, más bronca, cabreo, lo del corte de digestión ya es matraca y la jornada acaba con un guantazo, y otros dos por protestar... si les llega a decir que en ese bote lleva a casa una culebra que ha pescado, le desgracian.