Publicado por
León

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Cada vez que veo un letrero de «se vende» -y en caso de sentir curiosidad o interés por aquello que se enajena-, lo primero que me pregunto no es «por cuánto», sino «por qué». Esa es la clave: oiga, usted, y ¿por qué lo vende, eh? En la pregunta duerme ese secreto que, por no desentrañarlo y despejarlo, convierte tantas veces en chasco lo que nació como una ilusión alborozada. Tengo una libreta flaca donde anoto esas observaciones y ocurrencias que se pierden en el tráfago de los días; y tengo también el día chicharrero de calora que es lejía en el cerebro, así que recalentamos sobras y hoy nos comemos eso tieso que va quedando para nada en el fondo de los frigoríficos, no sea que se pudra definitivamente. «Solamente el que no tiene un palmo de tierra y no se grapa a él puede sentirse, si lo quisiera, dueño de todo el planeta». No sé qué quería decir con esto, pero ahí te lo dejo para ir royendo, porque la frase es todo un mendrugo duro. Igual que esta: «Cuando uno esta gordo tripón y tumbado, el único horizonte posible es curvo y es la barriga». Más adelante anoté: «Dice la vieja y popular sabiduría llana: el hombre feliz no tenía camisa. Y el hombre prudente no tiene un sólo camino, pienso yo». Claro, que los chinos, de tanto trillar en la cabeza, hace ya mucho que aseguraron que «si quieres ser feliz toda la vida, hazte jardinero». Eso sí, jardinero municipal, tururú... Y ¿de quién es esta frase?: «El camino más corto a la felicidad pasa por la casa de tu vecino?»... Aquella mujer, rota de labor perpetua y con las alegrías gastadas, murió un buen día sin avisar, dulcemente apagada. Cuando tiempo después se encontró a su hombre en los vientos de la eternidad, le miró con una tremenda pena amorosa y sólo le dijo «es que tú no me hablabas y yo tenía mucho frío»... Tengo también anotado el resumen de lo que era en mi infancia el protopito de una cachí bombón: rosa, blanco, raso, rubia y blonda... Bueno, pues no te fíes si ves todo eso junto. Y con el dinero solamente se pueden hacer dos cosas: o ganarlo o gastarlo; tú eliges... Y una última pregunta: ¿Cómo coños conseguís disimular lo que fuísteis, lo que quisísteis ser y lo que habéis acabado siendo hoy?... ¿Es eso arte?...

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