Un cable de fibra óptica de 1.600 kilómetros conectará la Antártida a Internet en siete años
Un cable de fibra óptica de casi 2.000 kilómetros de longitud será tendido en la superficie polar para que la red de redes, Internet, pueda llegar al extremo antártico de la Tierra. Eso sí, para tenderlo serán necesarios aún siete años de trabajo. La Fundación Científica Nacional estadounidense (NSF) ha decidido emprender «el mayor desafío de la ingeniería» en la Antártida para revolucionar las comunicaciones con el Polo Sur. La fundación empleará varios años en el diseño y la construcción de este cable de fibra transantártico, aunque se han fijado una meta: principios de 2009. El Polo Sur es el único lugar permanentemente habitado de la Tierra que no está incluido en «la ruta» de los satélites geoestacionarios que rodean el planeta, lo que restringe de forma muy notable las comunicaciones. Para entrar en contacto con la estación científica situada en ese rincón del mundo se utilizan viejos satélites que son sacados de su órbita para que, al menos durante una parte del día, sean «visibles» desde la base polar. Un tendido de fibra óptica resolvería todos los problemas. El cable permitiría alta velocidad y acceso eficiente a Internet. Los científicos y los investigadores podrían tanto transmitir información como controlar experimentos en la Antártida desde otras regiones. Además, ésta será la primera vez que se establezca contacto telefónico directo con aquellos remotos 90 grados de latitud sur. El cable, que tendrá una distancia de 1.670 kilómetros, será tendido entre el Polo Sur y la base antártica francesa Concordia, instalada en la región denominada «Dome C». Concordia se encuentra a 75 grados latitud sur y en línea directa con los satélites geoestacionarios. El cable se tenderá en la planicie polar, uno de los lugares más inhóspitos del planeta. La altura media es de 3.000 metros sobre el nivel del mar y el hielo tiene un grosor de cuatro kilómetros. Problemas Los problemas más graves para sacar adelante esta obra serán el frío al que estará sometido el cable de fibra óptica (cubierto por hielo, puede tener que soportar temperaturas de hasta 50 grados bajo cero), las rajas en la superficie helada y la tensión del cable, amenazada por los movimientos del hielo. El coste del proyecto ascenderá a 250 millones de dólares.