Diario de León

El secretario general, Nitin Desai, pide acabar con el «apartheid» mundial entre ricos y pobres

La Cumbre de la Tierra se inicia con un clima muy favorable al acuerdo

En una tierra que lo sabe todo sobre segregación e injusticia, el secretario general de la Cumbre de Johannesburgo, Nitin Desai, reclamó ayer durante

Un grupo de niños canta bajo un globo terráqueo, ayer, en la inauguración de la Cumbre de la Tierra

Un grupo de niños canta bajo un globo terráqueo, ayer, en la inauguración de la Cumbre de la Tierra

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Colpisa - JOHANNESBURGO.

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Es imprescindible acabar -dijo- con esa brecha que separa «a los que tienen acceso al agua potable y los que no la tienen, los que tienen acceso a la energía y lo que no lo tienen». Más de 800 millones personas malviven en el mundo con menos de un dólar al día, 2.000 millones carecen de energía y casi una cuarta parte de la población mundial no dispone de agua saneada para consumo básico. A esta realidad abrumadora se refirió también Thabo Mbeki, presidente de Sudáfrica tras la colorista y rica ceremonia de apertura. El sucesor de Nelson Mandela dio la bienvenida a los delegados presentes en la inauguración -más de 50.000 pasarán por la sede de la Cumbre hasta su clausura, el día 4- pidió a los gobiernos convocados a esta cita de Naciones Unidas el paso inmediato de las palabras a los hechos. Si la Cumbre de Río (1992) ha pasado a la historia como la de las promesas incumplidas, ésta debe ser -dijo- la que fije acuerdos vinculantes, con calendarios de actuación, presupuestos y mecanismos de control para el cumplimiento de los objetivos marcados en los principales puntos de la agenda: agua, salud, energía, agricultura, pobreza, medio ambiente y comercio mundial. Mejores perspectivas Después de dos días de intensas negociaciones previas, representantes de la UE se mostraban ayer más optimistas sobre las posibilidades de un buen acuerdo final, tanto los de nivel 1 -que obligan a los gobiernos que los asuman y quedan fijados como meta para la comunidad internacional-, como los de nivel 2, con un sesgo más voluntarista y menor concreción en metas y recursos en juego. «La atmósfera es muy constructiva», explicaba Carsten Staur, responsable de la presidencia danesa de los Quince, que daba cuenta de avances serios sobre cuestiones como la financiación, globalización y comercio. Este arranque prometedor no oculta, sin embargo, que «quueda mucho trabajo por hacer», en palbras de Catherine Day, directora general de Medio Ambiente de la Comisión Europea. «La manera de mostrar una voluntad real es fijar objetivos cuantificables, calendarios de aplicación y mecanismos de control», apuntó. Nadie oculta, sin embargo, que el desinterés de EE. UU., cuando no su obstruccionismo activo, amenaza cada uno de los debates de la Cumbre. Durante una reciente conferencia en Washington, el secretario de Estado y titular de la delegación estadounidense en ausencia de George Bush, Colin Powell, indicó que Estados Unidos acudiría con tres mensaje básicos: que Estados Unidos se compromete a apoyar el desarrollo sostenible; que éste último debe comenzar internamente mediante la aplicación de políticas adecuadas por parte de los países en vías de desarrollo; y que los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado deben trabajar conjuntamente para movilizar los recursos necesarios. En Johannesburgo está previsto que Estados Unidos se rija por el texto adoptado en la Cumbre sobre Financiación al Desarrollo de Monterrey (México) del pasado marzo, y defienda la filosofía de libre mercado, argumentando que los mercados abiertos aseguran por sí mismos un crecimiento económico sostenible. A la espera del desarrollo de las discusiones y de que la llegada de las delegaciones oficiales de los gobiernos participantes para el tramo de alto nivel de la Cumbre, del 2 al 4 de septiembre, Naciones Unidas aprobó hoy más de 200 proyectos para el desarrollo sostenibles en los ámbitos local, regional e internacional que anunciará en las próximas jornadas. También instó a los países en vías de desarrollo a un esfuerzo adicional en gasto sanitario, a fin de duplicar la inversión en este capítulo crucial para la mejora de las condiciones de vida de su población, hasta alcanzar la cifra de 60.000 millones de euros para el 2010.

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