Más de 300.000 fieles, 100.000 españoles, acudieron ayer al Vaticano a la canonización de Escrivá
El papa, Juan Pablo II, sube a los altares al fundador del Opus Dei
El fundador del Opus Dei, 84.000 en todo el mundo, el sacerdote español Jose María Escrivá de Balaguer, pasó ayer a engrosar la lista de santos de
Vista general de la Plaza de San Pedro, ayer durante la canozación de Escrivá de Balaguer
En una breve homilía pronunciada en italiano y español, Juan Pablo II afirmó que Escrivá «se dejó guiar dócilmente por el Espíritu Santo» y que supo comprender que la vida religiosa por un lado y la profesional, familiar y social por otro no están separadas sino que «constituyen una única existencia». «El comprendió claramente que la misión de los bautizados consiste en elevar la cruz de Cristo sobre toda actividad humana», señaló en su homilía difundida en directo vía satélite por unas treinta emisoras de televisión. Durante el acto, el Papa se mostró especialmente cansado. El Romano Pontífice entró en la plaza en un coche descubierto, con el que fue trasladado hasta el mismo presbiterio situado en los exteriores de la basílica de San Pedro. Juan Pablo II pronunció con serias dificultades la fórmula de canonización en latín, tras cuya lectura la Plaza de San Pedro se vio sumida en un fuerte aplauso. Al comienzo de la ceremonia, al pedir la canonización de Escrivá, el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el cardenal portugués José Saraiva, afirmó que el nuevo santo, «debido a su profunda fe en Dios fue también un gran apóstol» que «invitó a hombres y mujeres de las más diversas condiciones sociales a santificarse». Acompañaba al purpurado el postulador de la causa de Escrivá, el sacerdote italiano Flavio Capucci, quien hoy ve culminar 21 años de intensos trabajos desde que se iniciara el proceso de canonización en 1981. La canonización del fundador del Opus Dei fue motivo para que España enviara una delegación oficial de alto nivel encabezada por la ministra de Asuntos Exteriores, Ana Palacio. También hubo una alta representación del gobierno italiano, que calificó la canonización de «gran evento». La canonización de Escrivá resulta controvertida por tener lugar tan sólo 27 años después de su muerte y por el fuerte poder que se atribuye al Opus Dei tanto en el Vaticano como en círculos políticos y económicos. Además, en reiteradas ocasiones se ha acusado al Opus de sectarismo. El Opus Dei, con un total de 84.000 miembros en todo el mundo, es la primera y única prelatura personal de la Iglesia católica. Su fundador fue beatificado el 17 de mayo de 1992. El milagro necesario para la canonización de Escrivá y que fue reconocido por el Vaticano el año pasado fue la curación «científicamente inexplicable» del cirujano de Badajoz (España) Manuel Nevado, quien sufría una radiodermitis crónica, una grave enfermedad profesional derivada del trabajo con rayos X. La radiodermitis es una enfermedad incurable que con el tiempo desemboca en un cáncer de piel y llega a producir la muerte si no se amputa el miembro afectado. Sin embargo, el beneficiario del milagro, según él mismo explica, se recuperó tras rezarle a Escrivá y sin recibir tratamiento alguno. Nevado, de 70 años, no tenía ninguna relación con el Opus Dei.