La falta de organización impide la limpieza de las playas gallegas a pesar de los voluntarios

Voluntarios limpiaban ayer la playa de Muxía, en la Costa de la Muerte
María Calviño, monitora de un grupo de scouts, llamó el pasado miércoles al 085 para ofrecerse como voluntaria para limpiar las playas. Como ella lo hicieron muchos gallegos y todas encontraron con la misma respuesta: ya le llamaremos. No fue así. El caos organizativo hizo que nadie fuese capaz de explicarle cuál era la mejor manera de ayuda. Al final, se presentó en la playa de Seiruga. Allí compartió las tareas de limpieza con 300 personas organizadas por la asociación ecologista Adega, que se ocupó de la limpieza de los arenales del municipio de Malpica (Seiruga, Beo y Barizo), con material cedido por Costas y por la empresa Soluziona, y la intendencia de Cruz Roja y la Fundación Solidaridad de Carrefour. Un responsable de Adega señaló que el retraso en las labores de saneamiento ha hecho que el fuel haya quedado bajo la arena. También en Muxía unos 120 voluntarios -universitarios, trabajadores de banca, y hasta dos peregrinos- se incorporaron ayer a las labores de limpieza. Pero en la mayor parte de la Costa de la Muerte no hay nadie limpiando. También en Ferrol, este organismo ordenó el viernes suspender las tareas de limpieza. A última hora de la noche rectificó pero fue el concello el que hubo de dotar a los voluntarios con medios. Sólo pudo lograr 60 rastrillos, 70 pares de botas, 100 trajes de agua, 72 palas y 69 pares de guantes. Durante toda la tarde de ayer y probablemente durante toda la jornada de hoy los operarios y voluntarios seguirán retirando el fuel de los arenales. Pero los contenedores que se llenen con el combustible deberán permanecer en las playas hasta mañana. La razón es que la ley prohíbe el transporte de mercancías peligrosas por carretera durante gran parte del fin de semana.