RELATO DE UN SECUESTRO
«Si te mueves pego un tiro». Feliú relató que tras amenazarla la metieron en un maletero apuntándole en la cabeza con una escopeta. Pensó que se trataba de un robo. Los secuestradores taparon la cara de la farmacéutica con una capucha y le ataron las manos. Ella pensó que se trataba de un robo y les ofreció 150.000 pesetas. Le rompieron las gafas. En el traslado al zulo, los secuestradores la obligaron a ponerse de rodillas y doblarse para entrar en el maletero mientras la presionaban con la escopeta, por lo que se rompió las gafas ocasionándose una herida en la nariz de la que aún tiene la marca. Cautiverio. Los insectos, las ratas, la humedad, la escasez de alimentos, la inexistente higiene -sólo tuvo dos mudas de ropa interior durante los 492 días de cautiverio- o las minúsculas dimensiones del habitáculo centraron parte de su desgarrador testimonio. «La garita». Feliu que prefirió referirse al zulo como «la garita» explicó que intentó no acordarse de sus hijos y sólo de su marido para poder sobrevivir en aquellas condiciones. Ataques de angustias. La farmacéutica aseguró que ha perdido diez años de su vida y que teme que vuelvan a darle ataques de angustia tras la declaración de ayer.