Los gorriones miden la salud de la ciudad
El declive de este pájaro en las ciudades, un bioindicador de calidad ambiental, «es un síntoma del deterioro de nuestro entorno más cercano», afirma SEO Birdlife

Tres gorriones urbanos se refrescan el calor en una fuente. J.J. GUILLÉN
El declive del gorrión común, un bioindicador de calidad ambiental, «es un síntoma del deterioro de nuestro entorno más cercano», ha explicado a Efe la responsable de biodiversidad urbana de la organización conservacionista SEO Birdlife, Beatriz Sánchez, con motivo del Día Mundial del Gorrión, que se celebró ayer. La población de gorrión común ( Passer domesticus ) ha disminuido drásticamente desde el siglo pasado en el continente europeo, especialmente en capitales como Londres, Bruselas, Amberes o Hamburgo, «donde se considera prácticamente extinto», mientras que en las áreas más urbanizadas de los países escandinavos «ha descendido un 40 por ciento», ha detallado Sánchez. Aunque en el conjunto de España su declive es menor, «un 3 por ciento desde 1998», la caída «es mucho más acusada en los entornos urbanos» porque «la falta de alimento de calidad hace que su estado físico y su salud empeoren».
La experta en conservación subraya que en primavera, la época de cría, «los pollos de gorrión precisan muchas proteínas para su correcto desarrollo», nutrientes que obtienen de los insectos.
«La falta de vegetación autóctona y la escasez de zonas verdes» en las ciudades reduce la disponibilidad de estos invertebrados, una situación que empuja a los gorriones a buscar «alimento fácil» en las terrazas de las cafeterías, lo que, con el tiempo, contribuye a su declive poblacional.
Además, los gorriones actúan como «bioindicador» que alerta de los problemas de contaminación atmosférica en las ciudades, por lo que su ausencia «es un síntoma del deterioro de nuestro entorno más cercano». Para revertir esta situación, «las administraciones y gobiernos locales deben integrar la conservación de la biodiversidad en la planificación urbana», ha destacado Sánchez.
«La biodiversidad urbana contribuye a crear ciudades más resilientes contra el cambio climático porque los ecosistemas biodiversos son más saludables y mucho más estables ante los cambios ambientales». SEO Birdlife propone una serie de medidas sencillas, como «dejar crecer la vegetación autóctona en los alcorques para favorecer el hábitat de los insectos», además de «limitar los desbroces y la poda de árboles maduros durante la época de cría». «La crisis climática y de pérdida de biodiversidad pone en riesgo nuestro futuro y el de muchas especies», por lo que ha llamado a «crear ciudades más verdes y llenas de biodiversidad» para amortiguar los impactos ambientales.