Diario de León

UNA TRADICIÓN CON RAÍZ

La fiebre del ramo leonés de Navidad

Ángel Mateos, artesano de Jabares de los Oteros, constata la euforia por el  ramo leonés de Navidad 

Ángel Mateos, un artesano que hace ramos leoneses de Navidad. MIGUEL F. B.

Ángel Mateos, un artesano que hace ramos leoneses de Navidad. MIGUEL F. B.

León

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Antes que ramo fue rama. Y antes que ofrenda al Niño Jesús o a la Virgen, fue canto a la madre naturaleza. James G. Frazer deja constancia en La rama dorada de la tradición de los pueblos europeos de celebrar el solsticio de invierno con rituales para ‘ayudar’ al ‘sol quieto’ a crecer. 

El ramo leonés de Navidad , que se ha convertido en un símbolo inequívoco de la identidad leonesa, tiene su origen en estas fiestas de invierno. La etnógrafa Concha Casado Lobato apuntó en los años 80 que «es una costumbre prerromana que se incorporó a la liturgia cristiana». El cristianismo tuvo el mérito de mantenerlo «resignificado» y los movimientos de recuperación de la cultura popular de traerlo hasta el siglo XXI.

El ramo leonés de Navidad ha ganado la batalla pese a la despoblación y los nuevos usos de la vida urbanita. Ha llegado más la forma que el fondo, el soporte que el contenido, aunque unos y otros sobreviven y forman parte del legado leonés: en el ramo hay que distinguir el armazón de la canción, el texto cantado por las mozas que acompañaba el ritual en las iglesias en las misas de gallo de Nochebuena o las de Navidad, San Esteban o Año Nuevo.

«La forma triangular es la que más éxito ha tenido, pero no todos los ramos eran triangulares», comenta Carmen Fernández Marcos, profesora jubilada que en los años 80 inició la recuperación de ramos de Navidad en la escuela de la mano de Concha Casado. 

Ángel Mateos, artesano de Jabares de los Oteros, empezó a hacer ramos para la familia en 2015. «En 2016, para el cumpleaños de mi nieto Mario, que es a primeros de diciembre, hice un ramo pequeño para cada niño que vino —12 en total— y este año ha sido espectacular. He hecho más de treinta», comenta.

El taller de Mateos. MIGUEL F. B.

El taller de Mateos. MIGUEL F. B.

Desde los Oteros a Madrid, Burgos y Asturias, además de la capital leonesa, han viajado los ramos que realiza con madera de pino. Años atrás el alcalde de Cabreros del Río, Matías Llorente, le pidió uno para la plaza y empezó a hacerlos de mayor tamaño. Como no podía ser menos, Jabares, que pertenece al municipio también tiene su ramo en la plaza. 

Ramo de Cembranos. GAITERO

Ramo de Cembranos. GAITERO

El más grande tiene los lados de metro y medio y el más pequeño de setenta centímetros, aunque las medidas se hacen también a gusto de quien lo encarga. Los de exterior tienen tres metros de altura.

Ángel Mateos nunca vio en su pueblo el ramo. Aprendió a hacer el modelo triangular que se ha impuesto como ramo por antonomasia. Pero ni eran solo triangulares, ni se cantaban solo en Navidad. «Todos eran de madera, aunque la forma variara entre el triángulo de Siero de la Reina, el cuadrado de Burón y el rectángulo de La Uña», señalaba Francisco Javier Fuente Fernández en Diario de León en 1986. Sobre la variedad de las formas del ramo la comarca de Omaña es un tesoro. Abundan los circulares rectangulares o de rastru, como el de Andarraso. Este municipio, con 41 pueblos, conserva casi un centenar de ramos en sus iglesias. «Todos los pueblos tienen más de uno», comenta el alcalde, Manuel Rodríguez.

Dentro de la iniciativa de conservación del patrimonio sacro  y popular del municipio, el Ayuntamiento de Riello ha restaurado media docena de ramos. El de La Urz llama la atención por el colorido que tiene. La restauradora, Ana Zabaleta, no ha puesto nada que no hubiera antes. El de Oterico es otra joya.

En el vecino municipio omañés de Murias de Paredes el ramo de Villabandín es uno de los más singulares. Conserva en la imagen de dos pajarillos el recuerdo a la naturaleza perenne y las frutas, en lugar de ponerse cada año están hechas y pintadas de madera. 

El éxito del formato triangular para el ramo leonés de Navidad es pura casualidad. «Cuando iniciamos la recuperación del ramo en el Centro de Profesores de León con Concha Casado fuimos a la Diputación provincial y allí encontramos, en unos almacenes, un soporte triangular», explica Carmen Fernández Marcos.

Por aquel entonces, el interés estaba puesto no solo en recuperar el soporte, sino en rescatar la letra y la música. Concha Casado ya había publicado en los años 70 el de Posada de Valdeón, cuya letra recoge en parte el antropólogo José Luis Alonso Ponga en el artículo Ramos, corderas y otras tradiciones de la Nochebuena en Diario de León el 22 de diciembre de 1983: 

«Ocho manzanas traemos 

en este florido ramo

cuatro son pal señor cura

que dice la misa el gallo

y otras dos pal mayordomo

porque lo ha puesto a recado

y las demás, para nosotras

porque lo hemos adornado»

 Este texto recuperado en Picos de Europa deja claro que eran las mozas las que lo adornaban y cantaban, aunque tenían que pedir permiso al señor cura para entrar en la iglesia y era el ‘mayordomo’ quien les abría la puerta y llevaba el soporte.

Ramo de La Urz (Riello) restaurado. DL

Ramo de La Urz (Riello) restaurado. DL

Testimonio del ramo, del protagonismo femenino y de la lengua vernácula en la comarca de La Cabrera dejó el escritor José Aragón y Escacena en su novela Entre brumas: «¡Que caterva de muyeres! ¡Esto parece ña praga!».

Y de la tradición del ramo en El Bierzo también dejó constancia Alonso Ponga: «En San Miguel de las Dueñas se cantaba el día de Nochebuena, en él participaban cinco mozos y unas cuantas mozas. De los mozos uno llevaba el ramo y los otros acompañaban a las mozas. El ramo era de pino y estaba adornado con flores, frutas y velas rizadas».

Sobre las varias formas del ramo, el romboidal de la ermita de Nuestra Señora de Boinas de Robles de la Valcueva fue uno de los que más llamó la atención. Con la firma de Luis Villafañe Calzado conserva la profesora un dibujo de este ramo que encontraron en la ermita en la época en que fue maestra en este pueblo de la Montaña Central.

En el CEP de León se cantó el 18 de diciembre de 1991 el ramo de Navidad. Un acto que mantuvo durante varios años. En 1992 lo cantaron los niños y niñas del coro de La Palomera. Años después empezó a cantarse en los días previos a la Navidad por las aulas corales de todos los colegios en la plaza de San Marcelo.

«También fue clave el impulso que Javier García Prieto dio desde la Cámara de Comercio», recuerda Carmen Fenández al rememorar el año en que los comercios de la calle Villafranca acordaron que su decoración navideña serían ramos leoneses. El colegio Quevedo cantó el ramo en esta calle en 1994.

Ramo de Villabandín (Murias de Paredes). DL

Ramo de Villabandín (Murias de Paredes). DL

Desde la escuela se recuperaron ramos en otros pueblos como Cembranos. La maestra, ahora también jubilada, Luciana Gatero Alonso coordinó al grupo de vecinas y alumnas y alumnos para vestir el singular armazón de este pueblo y recuperar el canto el día de Navidad en 2006. La estructura es un pequeño triángulo de madera que una vez vestido, con coloridos ropajes, da al ramo toma la apariencia de medio sol. 

El canto del ramo de Navidad se mantiene aún en pueblos como Fresno de la Vega, donde las mismas mujeres que lo visten, desde hace más de 20 años, lo cantan el día de Navidad. Utilizan el soporte triangular que se ha popularizado, pero saben que el antiguo era de forma rectangular y se usaba en Navidad y en el Corpus.

Los ramos no eran solo una costumbre de Navidad, se ofrecía en fiestas señaladas como el Corpus, bodas, cantamisas, quintos y otros acontecimientos de la vida comunitaria en los pueblos. La idea de rama original la conservan algunos ramos de quintos que son esencialmente vegetales. La naturaleza perenne, con ramas y frutas, los dulces que hacen las mujeres, como las rosquillas, y las telas y cintas que había a mano, además de las velas, rizadas o lisas, son otros ingredientes de la decoración del ramo que varía según tipos y zonas.

La capital ha contribuido a instalar en el imaginario colectivo la raíz cultural del ramo importada de los pueblos. Pero en los últimos años se ha quedado en la forma y ha olvidado el contenido. Ya no se oyen las voces blancas en la plaza de San Marcelo para cantar el ramo, como se hizo en aquellos primeros años del milenio. 

El ramo leonés de Navidad se considera ‘natural’ de toda la geografía del viejo reino, desde Asturias a los Extremos. Ahora es Asturias la que intenta recuperar su ramu, unido a otras tradiciones como el Nadaliegu o tronco de Navidad cuyas cenizas se esparcían en los campos. Siempre la naturaleza...

Dibujo del ramo de Boinas. DL

Dibujo del ramo de Boinas. DL

Historias del ramo en un vídeo

El portal audiovisual de la Fundación Obra Social de Castilla y León, el Canal Fundos Fórum, estrena un documental sobre el ramo leonés. Bajo el título ‘Historias del Ramo Leonés’, explica al detalle los orígenes y la historia de esta tradición leonesa. Este jueves a las 19.30 horas tendrá lugar el estreno en el salón de actos del Ayuntamiento de León, con entrada libre hasta completar aforo.

A través de este documental, de una duración de 30 minutos, se hace un repaso a los principales elementos del Ramo Leonés como su historia, los tipos de ramo, el proceso de fabricación y de vestir el ramo, y la ceremonia, han informado fuentes de la Fundación Obra Social de Castilla y León en un comunicado recogido por Europa Press.

El documental cuenta con los testimonios de Javier Lagartos, técnico del Museo de los Pueblos Leoneses (Diputación de León); Jorge de Juan, autor del libro ‘El Ramo Leonés, introducción y antología de textos’; Rocío Benavides, presidenta de la Asociación Cultural ‘Raigañu’; Manuel González, de Colectivo Xeitu; y Manuel Tejerina, ebanista. Además, han colaborado diferentes entidades locales, organizaciones, y comercios locales. Este viernes el documental estará disponible aquí , en YouTube y en las principales plataformas de podcast.

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