"La espera de los tres días de reflexión es machacar innecesariamente a las mujeres»
«Me falló la píldora y con un niño de siete meses que tuve con cesárea me enteré que estaba embarazada». A Rebeca, con 30 años, pareja estable y trabajo, le advirtieron de que corría riesgo de desgarro uterino si seguía adelante con el embarazo. La cesárea no estaba bien cicatrizada y tenía otra cesárea anterior por una operación de ovarios. Le informan que puede abortar por lo público en Valladolid y por lo privado en León. «Me pilló en el puente de la Constitución y no quería esperar, porque es duro; quería tenerlo». «Hay información sobre ayudas, a las que no todo el mundo tiene acceso, pero no me dieron ayuda psicológica ni otras opciones». Como estaba de pocas semanas y para evitar complicaciones por la cicatriz le hicieron un aborto farmacológico. Son dos pastillas espaciadas que provocan la expulsión del embrión. «Fue muy doloroso; lo pasas sola en casa. Es mentira que puedas hacer vida normal. Los dolores que tuve en el parto, durante 18 horas antes de la cesárea, no fueron tan grandes como en el aborto», asegura. La ley que se aprobó ayer en el Congreso prevé una baja laboral por aborto, al igual que por patología menstrual y el periodo de descanso prenatal, medidas que entrarán en vigor en tres meses. También elimina los tres días de reflexión que, para Rebeca, «solo sirven para machacar innecesariamente a las mujeres porque cuando tienes tomada la decisión no la vas a cambiar en tres días». Le parece increíble que no se haga en la Seguridad Social por la objeción «Que un médico pueda decidir sobre tu cuerpo y sobre tu vida». «Yo me he podido permitir ir a la privada, pero otras mujeres no. El aborto es un tabú. Te dicen que tienes acceso pero en la práctica te lo niegan con trabas. Mi razón era médica, pero si no lo fuera, ¿por qué tengo que dar explicaciones? No se las pedimos a las mujeres que deciden ser madres»