Más niños miopes por no jugar en la calle

Más allá de factores hereditarios, la escasez de horas de juego al aire libre y el abuso de las pantallas están detrás de la escalada de casos entre los ocho y doce años

Revisión ocular en una clínica de León. JESÚS F. SALVADORES

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León

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Uno de cada cinco niños tiene miopía a los once o doce años y, además, el número de escolares que sufre esta afección ocular se triplica en solo cuatro años, los mismos que separan a los alumnos de segundo y sexto de educación primaria. Son dos de las principales aportaciones del mayor estudio realizado en España para calibrar el alcance y la evolución a lo largo de la niñez de la epidemia de miopía que atraviesa el planeta en este primer cuarto de siglo. La investigación, impulsada por Amires, una organización de pacientes que lucha contra la miopía magna (la más grave), sometió a revisiones oculares a estudiantes de segundo y sexto de primaria y, para indagar las causas de la escalada de casos, cruzó los resultados con los antecedentes y hábitos de vida de los chicos aportados por los cuestionarios que rellenaron sus padres. El trabajo se centra en el municipio de Madrid, pero sus resultados son muy significativos porque los técnicos chequearon la visión a 2.616 alumnos de 39 colegios diferentes, de todos los barrios y estatus socioeconómicos.

Una parte sustancial de los diagnósticos de miopía tiene su origen en componentes hereditarios, pero el estudio corrobora que determinados hábitos de vida poco saludables juegan también un papel fundamental.

Otro elemento clave son las horas que el niño pasa al aire libre o bien la falta de ellas. A más horas de luz natural y mayor actividad usando la visión lejana menos miopía. El trabajo descubre que cuatro de cada diez chicos de sexto que no juegan o hacen deporte por la calle padecen esta afección visual. Una tasa de positivos (40,3%) del doble de la media a esta edad y el triple de la encontrada en los mismos niños de once y doce años que sí que pasan más de seis horas los fines de semana al aire libre (12,5%).

Un segundo hábito pernicioso de peso es el abuso de horas ante las pantallas o su uso inadecuado, a menos de 40 centímetros de los ojos. Se fuerzan los ojos y la visión y suele traer aparejado más horas de ocio de interior que de calle. Una costumbre de especial riesgo es el uso de tableta o móviles justo antes de acostarse. Los escolares con miopía miran el doble sus pantallas en la hora previa a irse a dormir que los que gozan de visión sana.

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El último problema grave que detecta el estudio epidemiológico es la enorme cantidad de alumnos con alguna miopía que no usan ni gafas ni lentillas.