Móviles sin sangre para reciclar en León
Tecnología libre de conflictos. Las oenegés Entreculturas y Alboan lideran la iniciativa Móviles por la Tierra y la tienda de comercio justo Equitánea es el punto de recogida para colaborar en esta iniciativa para reciclar componentes y exigir que los minerales para la transición verde no estén manchados de sangre.

José Luis Chamorro con el cartel que explica la campaña de Entreculturas y Alboan para reciclar teléfonos móviles. FERNANDO OTERO
El oro ya lo era y ahora el coltan se ha convertido en uno de los minerales más codiciados del planeta debido a que es imprescindible para fabricar un teléfono móvil. Está presente en las baterías y condensadores de estos pequeños artilugios que están diseminados por todo el planeta y cuya producción no cesa. En las lentes y microprocesadores de las cámaras de los móviles también hay una pequeña cantidad de tantalio, el elemento químico más beneficioso del coltan.
El oro y otros metales como la plata, el estaño y el paladio también se encuentran en los móviles. Sus virtudes como conductores de la electricidad, en el caso del oro, o su capacidad para fundirse sin requerir muy altas temperaturas, como el estaño, hacen imprescindible su presencia en el proceso de fabricación. El oro se usa en los circuitos impresos o placas donde van unidos los microchips y aunque no es imprescindible, es el mejor material para conectar el silicio.
Pese a que se usan cantidades muy pequeñas, la voracidad del mercado de la tecnología hace muy demandados estos minerales. En diez años se fabricaron 7.000 millones de unidades. Ya hay más móviles inteligentes que habitantes tiene la Tierra. Según la oenegé Entreculturas, producir un kilo de este mineral cuesta la vida a dos personas en la República Democrática del Congo.
La iniciativa Móviles por la Tierra forma parte de la campaña Tecnología Libre de Conflicto, «una propuesta para dar a conocer la conexión que existe entre la sobreexplotación de los recursos naturales, el deterioro ambiental, la vulneración de derechos humanos y la tecnología que usamos a diario».
La iniciativa promueve la reutilización y el reciclaje de teléfonos móviles. Primero, para disminuir los residuos de este tipo de tecnología que tiene un alto nivel de consumo. Y segundo para que el impacto de la extracción de estos minerales sea menos dañino sobre las comunidades afectadas y sobre el territorio.
Un tercer objetivo es destinar a proyectos de cooperación en Colombia y República Democrática del Congo el dinero que se extraiga de la reutilización y el reciclaje. Se trata de una campaña que han puesto en marcha las oenegés Alboan y Entreculturas y que llega a León de la mano de la tienda de comercio justo Equitanea (calle Ramiro II).
Detrás del smartphone
«Cada de kilo de coltan supone la muerte de dos personas», denuncia la oenegé Entreculturas
Las oenegés también quieren sensibilizar a la población sobre los problemas que sufren las poblaciones donde se extraen los minerales para fabricar tecnologías que están implicadas en la denominada transición verde. «En Colombia, la extracción del oro, que es uno de los componentes de los microchips, han surgido bandas que se están apropiando de esta actividad para después comprar armas para conflictos que generan miles de personas desplazadas por la violencia», explica José Luis Chamorro. La lucha por el control del oro «provoca el asesinato de líderes comunitarios y el desplazamiento de comunidades indígenas, afrocolombianas y campesinas», añade Alboan.
En el Congo, principal productor de coltan, «se explota a mano de obra infantil en la extracción de este mineral, que sirve para financiar guerras que a su vez buscan el control de estos minerales estratégicos», añade. El conflicto en la RDC dura ya más de veinte años y «ha provocado millones de muertos, personas desplazadas y mujeres violadas».
Las oenegés Entreculturas y Alboan han elegido a comunidades de estos dos países, para proyectos de cooperación que trabajan con personas refugiadas y desplazadas en estos países afectados por la explotación abusiva de minerales. «Quieren también hacer incidencia política y presionar a los gobiernos para que trabajen por las condiciones para una tecnología libre de conflictos», que no esté manchada de sangre y de explotación.
Alboan asegura que todos los móviles serán tratados por una empresa «debidamente certificada, que garantiza el borrado de datos y el correcto tratamiento de cada aparato».
El impacto mediomabiental de la fabricación de smartphohes no es desdeñable. «Un móvil estándar contiene entre 500 y 1.000 componentes distintos. La extracción y procesamiento de estos componentes generan unos 75 kg de desperdicios por teléfono. Algunos de estos elementos son recursos caros y escasos, y están relacionados con abusos sociales y medioambientales», explica Entreculturas.
Se estima que para compensar las emisiones de gases efecto invernadero por la fabricación de móviles requeriría que cada dispositivo fuera usado entre 33 y 89 años. Sin embargo, en Europa se renueva cada año alrededor del 40% del parque de móviles existentes, lo que suponen unos 18 millones de móviles sólo en España.
Impacto ambiental
La extracción y procesamiento de los componentes de un móvil genera 75 kilos de basura
La vida útil de un aparato es de unos diez años, batería aparte, pero el tiempo medio de utilización es de un año y medio a dos años y medio. Con estas cifras se comprende la importancia de reciclar o incluso reutilizar los teléfonos móviles.
Pero, lamenta Entreculturas, «poco parecen preocuparnos los impactos a largo plazo de la eliminación de esta basura tecnológica, un problema global que se hace patente en las exportaciones de aparatos electrónicos usados a terceros países, especialmente de Asia y África, que no están preparados para la gestión de estos desechos».
La iniciativa Móviles por la Tierra también se puede realizar desde empresas que tengan necesidad de reciclar una gran cantidad de unidades de smartphones y quieran colaboran con este proyecto solidario. Además de móviles, se incluyen las tablets como materiales candidatos a la donación para la campaña Tecnología Libre de Conflicto.