Se cumplen 60 años del incendio de la Catedral de León, que conmovió a todo un país
El 29 de mayo de 1966, sobre las seis y media de la tarde, un rayo alcanzó la cubierta y, sobre las ocho, comenzó la pesadilla

Incendio de la Catedral de León.
Como pasa el tiempo y qué rápido lo hace. 60 años ya se han sucedido de una tragedia que conmovió a todo una ciudad, una provincia y un país. 60 años desde que la Catedral de León, uno de los monumentos más importantes, más bonitos y mejor valorados "echó fuego por los cuatro costados del techo exterior", como publicó el 30 de mayo DIARIO DE LEÓN, abriendo de esta manera, un día negro para la historia del patrimonio cultural de León.
Era un 29 de mayo de 1966, donde parecía que iba a ser un día normal, de esos que no suelen quedarse en la memoria de las personas por lo que pueda ocurrir, a no ser que le tocara la lotería, todo sea dicho. Pero eso iba a cambiar de repente cuando, sobre las seis y media de la tarde, un potente rayo alcanzó de lleno la cubierta de la Catedral de León, ese monumento que todo visitante, cuando llega a León, conoce. No obstante, la tragedia no ocurriría hasta una hora y media después cuando, a las ocho de la tarde, comenzó a aparecer una humareda sobre el edificio.
Las primeras señales de humo ocurrieron a la vez que Fidel Alonso, el que era en aquel entonces el provisor del obispado, estaba oficiando una misa y, en ese momento, tuvo que parar y desalojar a todas las personas que acudieron a esta.
En ese momento, al ser de noche, esa oscuridad dejó vislumbrar las llamas del incendio que con velocidad fue ganando espacio e intensidad. Lo peor llegaría a las nueve y media, cuando se pudo visualizar todo el techo de la catedral.
El despliegue de los bomberos de León fue inmediato en cuanto las llamas comenzaron a ser visibles llegando, además, bomberos de provincias cercanas a León.
Sin embargo y según se afirmaron en las crónicas del suceso, hubo una figura que fue clave en la extinción del incendio de la Catedral de León aquella tarde noche. Esa persona fue Andrés Seoane, cantero, tallista, escultor y restaurador. Andrés Seoane había trabajado ya por aquella época en la restauración de iglesias a lo largo de toda la geografía española. Esto le permitió que, el gobernador civil lo pusiera al mando de las maniobras. Conocía el edificio a la perfección y sabía su delicado equilibrio. Andrés Seoane era consciente de que la catedral resistía bien al fuego, pero también absorbe el agua. Por ello, los bomberos se limitaron a mojar los muros en zonas muy concretas y estratégicas, dejando las llamas solo en la parte superior. Tras cinco largas horas de trabajo, el fuego cedió y desapareció.

Vista aérea en la que se aprecia cómo quedó la Catedral tras el incendio de 1966

Los canónigos contemplando el tejado de la Catedral tras el incendio

Los canónigos contemplando el tejado de la Catedral tras el incendio

Los bomberos tratando de apagar el fuego

Así quedó el tejado

Estado en el que quedó el templo gótico

Estado en el que quedó el templo gótico

Estado en el que quedó el templo gótico

Estado en el que quedó el templo gótico
