MEDIÁTICO JUICIO POR ACOSO SEXUAL
El leonés que estuvo en el jurado que absolvió a Kevin Spacey: "Es no culpable pero ha pagado un castigo"
Cuando vio que se trataba del actor supo que iba a hacer historia

Kevin Spacey comparece a la puerta de la corte londinense de Southwark tras ser declarado no culpable de delitos sexuales a cuatro hombres. ANDY RAIN
Es leonés, artista y ciudadano británico. No quiere dar más detalles. Por primera vez en su vida fue llamado hace unos meses para participar en un juicio por jurado. No supo de qué se trataba hasta poco antes de iniciarse la vista en los juzgados londineses de Los Juzgados son Southwark Court.
«¡Menudo caso me ha tocado!», pensó cuando le pasaron los papeles. Durante más de cuatro semanas vio desfilar en la sala testimonios, pruebas, alegatos de la defensa y de la acusación para fijarse una opinión y poder responder a las preguntas que plantearía el juez a los 12 miembros del jurado.
Con el deber inexcusable de guardar silencio mientras durara la vista y hasta que no fuera público el veredicto, este leonés que vive en Inglaterra desde hace más de una década ha vivido inmerso en una película real al lado del Tower Bridge.
Seis años apartado
«Es no culpable pero ha pagado un castigo. Le han borrado de películas y anulado contratos»
«No estaba al tanto de las acusaciones que pesaban sobre Kevin Spacey ni tampoco de que había sido acusado y absuelto antes en Estados Unidos», explica. El caso británico se remonta a 2017, en el contexto del escándalo que rodeó al productor de cine estadounidense que desembocó en el movimiento Me Too. «Kevin Spacey estuvo aparentemente tranquilo hasta el día que le tocó declarar. Al contestar a su abogado inglés —pues el estadounidense no puede actuar en el juicio— hubo un momento en que rompió a llorar», señala este leonés que, por su puesto en la bancada del jurado, pudo contemplar de cerca al acusado encerrado en una cabina de cristal con un policía.
«Cuando empezamos el juicio conocí los cuatro casos por los que fue acusado y me he dado cuenta a lo largo de todo el proceso de que en la prensa solo trasciende la ‘cabecera’, pero los detalles no», explica. Detalles que, para poder hacerse un juicio de valor, han sido determinantes en este caso, según este ciudadano. «Había que analizar y ser muy cuidadoso», subraya.
Los cuatro casos, que suponían nueve cargos para Spacey, se referían a acoso y abuso sexual hacia hombres. Eran hechos ocurridos, supuestamente, entre 2001 y 2013. El actor que ganó un Oscar por American Beauty con el papel de depredador sexual y protagonizó Seven y la serie House of Cards había salido del armario cuando fue denunciado en Estados Unidos.

Kevin Spacey camina con su equipo a la corte de jusiticia. ANDY RAIN
El fallo no fue unánime pero finalmente se alcanzó el 10-2 que exige la justicia británica para que sea válido. El leonés fue de los que defendió la no culpabilidad de Spacey. «En tres de los casos las pruebas no eran evidentes; el cuarto fue para mí el más dudoso, puesto que se trataba de su chófer y aunque hubo consentimiento jugaba en contra del acusado que se trataba de su chófer», explica.
Según el relato de este leonés que ha despejado su escepticismo sobre los juicios con jurado con la experiencia vivida, los hechos de la acusación del primero de los chicos transcurrían en un día en el Old Vic Theatre, de Londres, del que Kevin Spacey fue director artístico. «Era una función en la que se recaudaban fondos por el tsunami. El chico dijo que había ido como ayudante de la fotógrafa y todo transcurre supuestamente mientras estaban solos. Según dijo, le habían encargado que se ocupara de Spacey durante la función». «Era un chico negro y declaró que cuando se sentaron en la butaca le hizo comentarios obscenos y aludió a su ‘polla negra’. Que luego le llevó a hacer un tour por el teatro y en un momento dado le abrazó y le tocó el paquete».
Nadie del equipo de Spacey, de las personas que declararon. recordaba a este chico. La fotógrafa que le había contratado había fallecido y seis runners estaban al cargo de Spacey para llevar a los actores al backstage. Tampoco concordaba su relato con el momento en que señaló la actuación de un coro en el,teatro. «Este caso quedó bastante descartado aunque en la declaración había sido bastante convincente», señala el leonés.
El segundo caso era un estudiante de arte dramático que había escrito a Spacey para que fuera su mentor. «Contó que se encontraron, dieron un paseo y en un momento determinado le invita a subir a su casa. Tomaron cervezas, fumaron porros y que, en el sofá, hubo un momento en que le puso la cabeza encima del paquete. Que le pidió cambiar de tema y cuando se despertó se encontró con que el actor le hacía una mamada y tenía restos de semen en el pantalón».
Kevin Spacey no se acordaba de haberse encontrado con nadie. Por su agenda y los vuelos pudo probar que solo estuvo esa noche en Londres y al día siguiente voló a Tailandia. Luego recooció que había pasado la noche con él en el piso, pero que todo fue consentido. «Me violaste y me drogaste», insistió el joven. Los mensajes que el actor pudo recuperar de un teléfono móvil prepago fueron decisivos. «Se concluyó que no fue forzado», indica el jurado leonés al relatar las claves de las deliberaciones.
El tercer caso ocurrió supuestamente en un pueblo de Inglaterra en el que Spacey pasó unos días de vacaciones. Conoció a un chico al que le preguntó que hacían en la zona para divertirse y le indicó que iban a otro pueblo donde había un pub que abría hasta tarde. Allí se encontró con el muchacho y sus amigos y luego les invitó a su hotel.
En un momento en que salen al balcón y el chico entra a coger una chaqueta, Spacey habría aprovechado para acosarle con besos y tocamientos. El chico le dijo que no le iba y Spacey paró. «Lo valoramos como un intento de un hombre de conquistar a otro, no de la forma más correcta, pero le dijo que no y paró. No hubo fuerza».
El cuarto caso fue el más complicado para el jurado leonés porque «sucedió durante años». Según relató la víctima, que el chófer particular del actor, Spacey, se sentaba en el asiento del copiloto, al contrario de lo que es habitual. «Se sentaba delante, era muy simpático conmigo y nos llevábamos bien», declaró en el juicio.
Declaró que se sintió acosado porque el actor le tocaba la pierna y el paquete y alguna vez, en el ascensor, también el culo. «Dijo que se sentía mal, pero no podía hacer nada porque era su trabajo. Pero a medida que fuimos viendo el caso llegamos a la conclusión de que le había seguido el juego. Se enviaban fotos y Spacey le dio un donativo para un evento», señala el excepcional miembro del jurado.
Llegaron a la conclusión de que el actor y su chófer tuvieron una relación y que no hubo un abuso de superioridad por tratarse de un tándem de empleador-empleado. «El chófer decía que estaba traumatizado,
El jurado tardó tres días en deliberar. Eran nueve hombres y tres mujeres. Dos de las mujeres fueron partidarias de declarar no culpable a Spacey, mientras que una se mantuvo firme en un fallo condenatorio. «El juez nos había dicho que la ley es importante tenerla en cuenta, pero que sobre todo nos basáramos en nuestra experiencia en el sentido común. Lo que sorprendió es que imperó el sentido común», señala el ciudadano británico-leonés.
Una de las cuestiones que planteó en las deliberaciones fue «hasta qué punto influyó en el hecho de que se tratara de una figura conocida como Kevin Spacey. ¿Estaríamos allí si estos hechos hubieran ocurrido con el vecino de al lado?».
El argumento de una de las mujeres del jurado de que había que condenar a Spacey para que fuera ejemplarizante no convenció a este miembro del jurado. «No se puede ser ejemplarizante si no es justo y no había pruebas concluyentes», subraya.
La experiencia ha sido «muy positiva y sorprendente». «Fue una gran responsabilidad y era un juicio muy mediático», añade. El veredicto se leyó en la sala, con toda la solemnidad que tiene este acto de justicia protagonizado por la ciudadanía. Una mujer, elegida por los propios miembros del jurado, hizo de portavoz y leyó el veredicto de no culpable hasta nueve veces, tantas como cargos pesaban contra Spacey.
El actor no se pudo contener. Volvió a estallar en lágrimas al verse inocente. Era el 26 de julio y cumplía 64 años. «Fue el mejor regalo de cumpleaños», valora el leonés. El abogado americano del actor se dirigió al jurado para dar las gracias y a continuación el recién absuelto Kevin Spacey se acercó a los miembros del jurado y les dio las gracias uno a uno: «Espero que puedas reanudar tu vida», le deseó el leonés. «Ha sido declarado no culpable, pero ha recibido un castigo ene stos seis años. Le han borrado de películas y anulado contratos». Kevin Spacey ha vivido seis años apartado de la escena desde que se presentaron las denuncias en 2017. Ahora acaba de conocerse que el actor, que entre otros trabajos perdió su papel protagonista en la exitosa serie de House of Cards, estrenará dos películas antes de fin de año.