Paulino, inolvidable pastor en Genicera
La Junta Vecinal y amigos del legendario Paulino, El Manco, llevan su recuerdo inmortal hasta el chozo del puerto de Sancenas, donde tantos veranos pastoreó

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A caballo, como subía Paulino García al puerto de Sancenas con su rebaño, porque otra forma no había, arrivó la placa en recuerdo de este pastor de fama y ley al lugar donde pasaba los veranos con las ovejas. Para que no se olvide lo que la trashumancia aporta a la montaña ni olviden a Paulino ‘El Manco’. «Viajero: un hombre y sus ovejas tallaron este paisaje. Zurrón y cacha fueron sus armas y esta es la honra que mereció Paulino García. Te recuerdan aquí el pueblo en general y cuantos te conocieron», dice la placa de homenaje que subieron a lomos de la caballería, con la piedrona que la soporta, un grupo de amigos y la Junta Vecinal de Genicera, pueblo al que pertenecen el puerto y la collada de Uvierzo donde tenía el segundo chozo.
El zurrón y la cacha también han quedado inmortalizados sobre el paisaje, con el chozo de pastor de fondo. Tan conocido como querido en el ambiente pastoril desde León a Extremadura, Paulino, ‘El Manco’, nacido en el pueblo asturiano de Quirós perdió el brazo en un accidente en la infancia. A los 12 años empezó en los puertos leoneses el oficio de pastor, con el que se defendió durante una larga vida laboral. Fue maestro de la caldereta —quienes la probaron dicen que no había otra mejor— y artesano de la madera. Sus cachas están repartidas en muchas manos amigas. También era un gran conocedor de careas y mastines, imprescindibles compañeros en el pastoreo para guiar el rebaño y frente a la amenaza de lobos siempre al acecho.
Paulino falleció en marzo de 2020 a los 87 años. La pandemia retrasó el homenaje que este sábado se hizo realidad en el puerto de Sancenas, después de que el año pasado se le rindiera tributo en el pueblo de Genicera. Frente al chozo quedó plasmada la imagen de todos los que subieron, a pie, con los caballos y la carga como tantas veces hizo Paulino para subir lo necesario para pasar la temporada. Abajo, en el pueblo, quedaron muchos más que le recuerdan con admiración y quieren celebrar la vida que pastores, ovejas, careas y mastines dan a la montaña leonesa.