Blanco reivindica el Rural Care de Castilla y León
La consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades defiende el programa en Bruselas por la dispersión y el envejecimiento
Intervención de la consejera de Familia, Isabel Blanco. ELÍO GERMANI
La consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, María Isabel Blanco, reivindicó este lunes en Bruselas a Castilla y León como una «referente» en términos de servicios sociales y destacó la «relevancia» del programa piloto Rural Care que despliega la Junta por las características de la Comunidad con dispersión de la población, envejecimiento y fuerte presencia del medio rural. «Desarrolla un modelo de atención a personas que se adecúa a las necesidades y deseos de las personas, garantizando la libre elección. Es accesible y asequible», apuntó Blanco en la presentación del proyecto en el Comité de las Regiones.
Blanco explicó que Rural Care es un proyecto que tiene «un enfoque innovador» en los cuidados de larga duración, y se adapta especialmente a las personas que viven en las zonas rurales. Concretó que, desde el octubre de 2020 hasta este próximo octubre, fecha en que finaliza, el programa piloto habrá atendido 183 personas, un 25 % más que el objetivo marcado al principio. La mayoría de los atendidos, subrayó Blanco, es mujer (hasta un 59,2%) y el 25% de los casos reside en los clasificados como «hogares en riesgo».
Detalló que una gran parte de los hogares atendidos presentaba un «riesgo alto» por la «edad avanzada del conjunto de la población beneficiaria». No en vano, de media tenía 81,8 años y casi tres cuartas partes superaban los 80 años. Muchos de ellos registran un «elevado grado de dependencia» (43,1 %) y el programa se aplicaba con una alta dispersión territorial, ya que se llevó a cabo en 42 municipios diferentes y en el 35,7% de ellos solo se atendió a una persona.