La ola de padres antimóvil se extiende en España
Una ola de concienciación sobre la necesidad de retrasar la entrega del primer móvil a los niños hasta los 16 años recorre España. Desde Barcelona, donde la iniciativa comenzó a coger fuerza hace una semana, hasta todos los rincones del país, miles de padres se han unido en una comunidad virtual que busca frenar los efectos perniciosos de los teléfonos inteligentes en el desarrollo de los más pequeños.
Todo empezó en el barrio de Poblenou, en la capital catalana, cuando un grupo de padres creó un grupo de Telegram para luchar contra el supuesto «consenso social» de que los menores tenían que recibir un teléfono a los 12 años, muchos de ellos, como regalo de la Primera Comunión o cuando entran en el instituto. «Mi hijo cumplió 12 años el domingo y no tiene móvil ni lo va a tener. Pero en su clase lo tienen casi todos», fue uno de los primeros mensajes en este grupo, que aboga por no entregar un teléfono a los adolescentes antes, por lo menos, de los 16 años. Ese primer grito de resistencia se ha extendido como una marea cívica que trata de concienciar a las administraciones políticas y educativas de los peligros, más que constatados, de dejar en manos de menores que no están lo suficientemente formados una herramienta tan útil, pero a la vez tan peligrosa, como un teléfono con internet. El grupo de Poblenou cuenta con casi 10.000 miembros, y en el resto de España, son ya miles de padres más los que participan en cuentas inspiradas en la misma idea.
El impacto negativo del móvil en la educación de los niños ya no está en discusión. El último informe de la Unesco sobre educación y tecnología asegura que «el mero hecho de estar cerca de un dispositivo móvil distrae a los estudiantes y tiene un efecto negativo en el aprendizaje».