El Congreso aprueba la baja para donantes vivos
El permiso garantiza que cualquier persona cobrará el 100% de su salario todos los días que se ausente para la donación
Una operación de trasplante.
El Congreso creó este miércoles una baja y un permiso especiales para proteger a quienes donan órganos en vivo para hacer posible un trasplante de riñón o de hígado y a quienes aportan células madre para permitir un trasplante de médula ósea, así como a los ciudadanos que entregan tejidos, como piel o hueso, para realizar injertos.
La Comisión de Trabajo, con competencia legislativa plena, aprobó, con los únicos noes de PP y Vox, una proposición de ley del PSOE que busca que este gesto de altruismo absoluto, que muchas veces permite salvar la vida de un familiar o allegado, no suponga coste laboral o económico alguno para quien lo realiza, situación que la legislación actual no garantiza. Es una reforma reclamada desde hace años por las asociaciones de pacientes y por la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), por entender que muchos de estos ciudadanos sufren perjuicios y quebraderos de cabeza en su puesto de trabajo y en su vida como consecuencia de su generosidad. La reforma legal, a la que le resta ser ratificada por el Senado antes de llegar al BOE, garantiza que cualquier persona cobrará el 100% de su salario todos los días que tenga que ausentarse de su puesto de trabajo para realizar la donación (desde la primera gestión hasta el último día de su recuperación) y que ninguna de estas ausencias podrá acarrearle un perjuicio laboral y mucho menos el despido.
La ley entrará en vigor a los tres meses de su publicación en el BOE Si la tramitación del Senado es rápida, como todo apunta a ello, la medida podría estar en vigor con la llegada de la próxima primavera. Las nuevas prestaciones no solo buscan evitar daños y dar seguridad al donante vivo sino que aspiran a fomentar esta clase de cesiones de órganos, células madre y tejidos, que en España posibilitan cada año cerca de 1.000 trasplantes e injertos. La norma prevé dos reformas. La primera da cobertura legal y económica a todas las ausencias laborales que sean necesarias para realizar la fase inicial de la donación, los preparativos.