FEMINISMO
«Muchas mujeres ceden en el sexo por no tener conflicto»
La escritora e investigadora presenta en León ‘La ficción del consentimiento sexual’ en un acto de la asociación Flora Tristán

La escritora e investigadora Rosa Cobo Bedía.
La lucha contra la violencia sexual y por la libertad sexual que libra el feminismo en su cuarta ola ha situado este tema en la agenda política. «El consentimiento es la respuesta política feminista a la enormidad de la violencia sexual que sufrimos las mujeres y que movilizaciones como el Me Too han puesto en claro», afirma la escritora y socióloga Rosa Cobo Bedía, que este martes presenta en León (19.00 horas en el Instituto Leonés de Cultura) el libro ‘La ficción del consentimiento sexual’ invitada por la asociación feminista leonesa Flora Tristán.
La ley del ‘sí es sí’ toma como base el consentimiento a partir de las movilizaciones por la sentencia de La Manada, tras la violación grupal a una joven en las fiestas de San Fermín de 2016, pero a su vez el consentimiento sexual es un concepto que «fundamenta la objetualización y mercantilización de los cuerpos de las mujeres». Además, la teoría queer usa el concepto de consentimiento para legitimar prácticas sexuales no normativas siempre y cuando medie la voluntad.
La obra de Rosa Cobo surgió dentro de sus reconocidas investigaciones sobre prostitución y pornografía y analiza las claves de uno de los debates más ardientes del feminismo. «La ley del sí es sí, al introducir la noción de consentimiento, da importancia a la credibilidad de las mujeres y se centra en un conjunto de medidas que pudieran tener la virtualidad de castigar penalmente a los agresores», admite. «Todo lo que signifique introduicir derechos para las mujeres, como dar mayor virtualidad al consentimiento sexual en el marco penal, es positivo», añade.
Sin embargo, defiende que «el consentimiento sexual es una ficción para la mayoría de las mujeres porque no tienen posibilidad de otorgar su consentimiento», explica. No hay que confundir consentimiento con la idea de la cesión, advierte Rosa Cobo. «Muchas mujeres ceden en sus relaciones sexuales porque evitan tensiones en el orden natural de las relaciones de pareja. Si esto lo pasamos a las sociedades donde la vida de las mujeres vale muy poco o nada, el consentimiento no existe», aclara.
Para que exista el consentimiento, añade, tienen que darse dos condiciones. «La primera, que no haya deseo. Por eso no es legítima la prostitución», subraya. La segunda condición es que haya «estructuras de igualdad: el consentimiento es más libre cuando hay más igualdad». La autora concede que «en algunas partes del mundo se ha ampliado la capacidad de consentir de las mujeres», pero no es la norma general. «Para frenar esas agresiones, colocar el consentimiento en las mujeres da valor a la palabra de las mujeres» , resalta.
Rosa Cobo rebate «la ideología de libertatismo sexual que da legitimidad a la prostitución, el porno y la bajada de edad para el consentimiento sexual» basadas en la voluntad y no en el deseo sexual. «No es tanto el deseo como que sean las mujeres quienes decidan que quieren tener las relaciones con independencia de que no quieran tenerlas». De esta manera, explica, la prostitución «se basa en el deseo de los hombres y la voluntad de las mujeres», lo que es una réplica de la posición que tienen unos y otras en la estructura patriarcal en la que «los hombres proponen los encuentros sexuales, han sido propietarios de las mujeres a lo largo de muchos siglos y también de agredirlas sexualmente».
Como experta en pornografía y prostitución, Rosa Cobo defiende como «prioritario y urgentísimo» que se establezcan «medidas de acceso de los menores a la pornografía porque se ha demostrado que hay un hilo entre el consumo masivo de pornografía y el aumento de las agresiones sexuales». Además, añade, «sería un grandísimo avance grandísimo que se hagan políticas abolicionistas de la prostitución pues se han instaurado dos ideas: que los cuerpos de las mujeres sean mercantilizables y son un poderosísimo artículo de consumo para celebrar contratos laborales, fin de estudios o despedidas de solteros». El hecho de que la prostitución se haya convertido «en un acto celebratorio para muchos varones ha formado un imaginario en el que hay grupos de mujeres que se pueden comprar y por tanto, todas las mujeres son potencialmente comprables».
En tercer lugar, aboga por la educación afectivo-sexual, la coeducación y la igualdad en el curriculum escolar como pilares para que las nuevas generaciones de hombres cambien. «Hace falta una educación que empodere a las niñas y que sea capaz de suscitar empatía en los niños», concluye.
La reacción actual frente a la cuarta ola feminista de grupos de varones que creen que la igualdad ha ido demasiado lejos y que cualquier ley basada en el consentimiento es inaceptable proviene, según Rosa Cobo, de que «están sintiendo que pierden pie y privilegios». «La extrema derecha ha pescado en ese caladero