HISTORIAS DE SUPERACIÓN (12)
El niño futbolista con implantes cocleares
"Hay que esforzarse para ser mejor", afirma Fabio Domínguez González, jugador de Benjamín del Puente Castro FC

Fabio con su equipo del Puente Castro F. C. y los entrenadores.
Fabio Domínguez González es sordo, tiene dos implantes cocleares y juega al fútbol desde los tres años. Empezó en los Chupetines de la Cultural, cuando aún tenía audífonos, y desde la temporada 2024/2025, con ocho, comparte el vestuario del equipo Benjamín del Puente Castro C. F. de delantero. Lleva el número 7, como Cristiano Ronaldo, su futbolista favorito y Carlos, el entrenador, le llama Haalan por lo rubio que es.
Nació ‘guerrero’, dicen sus padres, Verónica y Santi. En el doble sentido de la palabra. Con achaques y luchador. Su intestino no funcionaba y una operación le salvó la vida a los seis meses. Padecía la enfermedad de Hirschsprung, pero nadie sospechaba de una discapacidad auditiva severa. «Los potenciales auditivos salían bien, pero con el tiempo le veía crecer y me preocupaba porque no se comportaba de forma normal. No hacía caso», explica su madre, Verónica. «Me portaba horrible», confiesa el niño riéndose. Le salvaba su tesón en ser como los demás, de manera que hacía todas las tareas.
El pediatra le diagnosticó déficit auditivo grave y le pusieron audífonos con tres años. «Al principio no daba malas audiometrías, pero veíamos que no comprendía igual que otros niños». Una logopeda privada, Marta, alertó a los padres: «Después de dos años con audífonos si solo fuera déficit auditivo estaría más evolucionado», les dijo. Su gratutid hacia esta profesional es inmensa.
En la Clínica Quirón le diagnosticaron sordera con neuropatía auditiva. Con cinco años le pusieron el primer implante y a los seis meses el segundo. «Fue muy rápido, tuvo una excelente adaptación», apunta Verónica. El impacto inicial fue muy traumático por la descarga de estímulos nuevos, desde entonces, no se los quita más que para ducharse y para dormir. «Empecé a hablar con cinco años», recuerda el crío.
Fabio cursa 3º de Primaria en las Carmelitas con apoyo de audición y lenguaje. La música, asignatura que imparten en inglés, es su favorita en este cambio de ciclo. «Me ha gustado mucho cantar villancicos en inglés y ‘La gente luminosa’ de El Arrebato», asegura. Las mates se le dan bastante bien y es muy cumplidor con los deberes. Antes de entrenar los tiene hechos. Con su afán de superación ha desarrollado otras destrezas como la lectura labial, que le facilita la comunicación al poder descifrar mejor el lenguaje hablado.
Jugar al fútbol desde chiquitín, siguiendo los pasos de Enzo, su hermano de 11 años, ha sido decisivo en normalizar su vida pese a las barreras a las que se ha enfrentado, muchas veces sin dar señales, hasta que el implante coclear rompió el silencio en su cerebro.
Para poder jugar en la liga tiene un permiso específico de la federación, pero en lo que más destaca es en su empeño en superarse cada día. «Que trabajen mucho para ser mejor», aconseja Fabio a cualquier niño que, como él, se enfrente a dificultades especiales en la vida.
Meter goles y regatear es su pasión. En lo que va de temporada, ya ha marcado nueve y los tres en el primer partido al principal rival, el equipo de Trobajo. Ahora su padre busca un protector para la cabeza «para evitar percances con los implantes por golpes en el juego».
El entrenador de los benjamines del Puente Castro F. C., Carlos, lo tiene claro: «Se esfuerza hasta más de la cuenta». La buena acogida en el vestuario «desde el primer día» ha facilitado su integración. Otra ventaja es que el niño «es muy autónomo», apunta la madre.
Fabio ha pedido a los Reyes Magos la camiseta de ‘Vini’, la Fifa 25 de la Switch, botas y balón de fútbol... Melchor, Gaspar y Baltasar tendrán que esforzarse tanto como este ‘guerrero’ leonés para que sus sueños se cumplan.